El vértigo de aprender
Camagüey, 22 sep.- Nassiry terminó su número de rolan y, por un instante, dejó de ser el muchacho que acababa de desafiar el equilibrio del cuerpo. Miró hacia las lunetas, buscó a las hermanas Mondeja y les lanzó un beso. Después hizo una reverencia. Alexna repitió el gesto.
