Memoria o barbarie: el fascismo cambia de rostro
Una experiencia me marcó para siempre. Estuve en Buchenwald. Caminé sobre la misma tierra donde miles de antifascistas, judíos, gitanos, comunistas y homosexuales fueron reducidos a cenizas y números. Toqué los barracones, respiré el aire denso de aquel horror industrializado y miré los crematorios con la certeza de que aquello no fue una locura pasajera: fue…
