Hay un video de Alberto Juantorena que eriza la piel, por mucho que pase el tiempo y por más que uno lo vea una y otra vez. Se trata de la carrera final del relevo de 4×400 metros planos en los Juegos Centroamericanos de La Habana en 1982.
En la última final de la competencia, el equipo cubano realizó el cambio muy tarde y los jamaiquinos sacaron gran ventaja. Fue entonces cuando ocurrió lo impensable y Juantorena, a cargo del último cambio, corriendo con el corazón en la mano, ganó la carrera para dedicar la medalla de oro como regalo a Fidel, por su cumpleaños. Bueno, amables lectores, ese relevo me electrifica cada vez que lo veo, pero ustedes saben que siempre me desvío. Hoy les traigo una historia menos conocida y no menos emocionante para mí.
Lo que voy a narrar ocurrió cuando la Batalla de Ideas, que había comenzado en septiembre de 2004, en la Mesa Redonda Informativa en la que Rubiera le pidió al Comandante en Jefe un radar Doppler. No había pasado una semana después del huracán Iván y ya me estaban citando para una reunión con los muchachos del Equipo de Coordinación y Apoyo al Comandante en Jefe.
En la medida que la tarea de la fabricación del prototipo de Radar Meteorológico Cubano se complicaba, las reuniones se hicieron cada vez más frecuentes hasta llegar a una semanal, tuvimos que hacer una complicada estrategia y usar tácticas.
Para mí, ir de Camagüey a La Habana resultaba relativamente fácil, el problema era regresar. Eso resultaba agotador, la mayoría de las veces yo viajaba solo o me acompañaba Albio, menos frecuente Roberto y Arturo o Leonardo, según el tema que se fuera a discutir en la reunión. En otro post describiré todo lo que tuve que hacer para los regresos. Las reuniones se prolongaron más de año y medio.
Hubo un tiempo que en el Instituto de Meteorología me sacaban pasaje de regreso en tren…hasta Ciego de Ávila, no sé por qué no hasta Camagüey. Eso me dejaba en la disyuntiva de continuar de polizonte hasta Camagüey con el riego de una multa y pasar por una situación desagradable o bajarme a buscar pasaje en ómnibus.
No sé cómo Oscarito (Oscar Antonio Benedico Rodríguez, el director de Meteorología de Ciego) se enteró y me ofreció ayuda: su papá se encargaría de sacarnos el pasaje Ciego – Camagüey. Aceptamos con pena por ocasionar esta molestia, a veces era yo solo, a veces viajaba con Albio.
En la estación de Ciego se haría «el relevo»: nos bajábamos atropelladamente y buscábamos a Benedico-papá en el andén, siempre con miedo de que en ese preciso momento no estuviera; pero siempre estaba allí, de madrugada generalmente, sin importar el retraso del tren, o si llovía o hacía frío. Entonces, cada vez (y fueron muchas veces) era la discusión para que cogiera el dinero del pasaje. Identificarlo la primera vez no me resultó difícil, miren la foto debajo y nótenlo ustedes mismos. Recuerdo que cuando aquello estaba más delgado que en esta foto donde está con Oscarito y su hermana. Cogíamos de el o los pasajes y a la fuerza le metíamos el dinero en el bolsillo y corriendo a subir en el vagón correspondiente, ya con el tren pitando para irse.
Siempre he dicho que la creación del prototipo de Radar Meteorológico Cubano (Doppler) fue una epopeya en la que intervinieron muchos compatriotas. Ese radar se hizo así, de muchos de estos esfuerzos heroicos y abnegados, de personas que nunca aspiraron a un reconocimiento; pero que sin su ayuda no se hubiera podido hacer. Poco a poco he ido narrando anécdotas y continuaré haciéndolo.
Hay gente que dice que en Cuba «se acabó el querer, que nadie quiere a nadie» que se murió la solidaridad. Ejemplos como este lo desmienten. Allí en el #LatirAvileño hay un «criadero» de personas con grandes valores humanos y un corazón siempre dispuesto a ayudar. Mírenlo ustedes mismos. Y así es en toda Cuba, fueron muchas las muestras de solidaridad que nos llevaron a poder inaugurar el prototipo de Radar Meteorológico Cubano (Doppler) el 13 de agosto de 2012. Oscarito mismo ha sido nuestro mejor «cliente» de la información de este radar con sus valiosos señalamientos y sugerencias y su uso para la detección de fenómenos peligrosos sobre su provincia y fuera de ella.
Así pues, llegue a Benedico-papá nuestro eterno agradecimiento por la ayuda, que no fue poca cosa, sacar cada semana el pasaje y estar allí para dárnoslo justo a la hora que llegaba el tren…no, no fue poca cosa.
(Texto y fotos: Orlando L. Rodríguez González/Colaborador de Radio Cadena Agramonte) (Tomado del blog del autor, Radares Mirando al Sur)
