Las drogas: camino sin retorno

Las drogas: camino sin retorno

La drogadicción es una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo e incontrolable de drogas, lo cual resulta difícil de asimilar para la mayoría de las personas. La decisión inicial de consumir drogas es voluntaria, pero el uso repetido provoca cambios en el cerebro que desafían el autocontrol de la persona adicta e interfieren con su capacidad para resistir los intensos deseos de consumirlas.

Para una persona drogadicta, dejar el consumo suele ser un proceso complejo que generalmente requiere más que buenas intenciones o una gran fuerza de voluntad. Este proceso incluye tanto la disposición del afectado como la del entorno social en el que se desenvuelve.

Es crucial abordar las causas subyacentes de la drogadicción, que a menudo están relacionadas con factores socioeconómicos, familiares o psicológicos. La falta de oportunidades laborales, la desigualdad social, los problemas en el hogar o la falta de apoyo emocional pueden llevar a las personas a refugiarse en las drogas como una forma de escape o alivio temporal.

Según el informe mundial de la Organización de Naciones Unidas, durante 2019 alrededor de 500 mil personas fallecieron por causas relacionadas con el consumo de drogas. Entre un tercio y la mitad de estas muertes estuvieron vinculadas a sobredosis, con un elevado porcentaje de jóvenes, siendo este sector poblacional el más afectado en la sociedad actual.

En este sentido, es fundamental que las autoridades implementen políticas públicas efectivas para prevenir y tratar esta problemática. Esto incluye programas de prevención en las escuelas, campañas de concienciación en los medios de comunicación, servicios de atención y tratamiento para las personas afectadas, así como medidas de control y regulación del mercado de drogas ilegales.

El Ministerio de Salud cuenta con un Programa Nacional de Prevención y Control de las Adicciones y un Plan de Acción con participación multidisciplinaria e intersectorial. Estas iniciativas tienen líneas estratégicas bien definidas dirigidas a la población infanto-juvenil, el sector más vulnerable, siendo la promoción de la salud y la prevención elementos de especial relevancia.

A pesar de estos esfuerzos, no es suficiente lo que se hace. En las calles cubanas abunda el consumo de drogas, que ha aumentado debido a la variedad de sustancias y drogas sintéticas que circulan, a pesar de la existencia de elementos jurídicos y un plan nacional para la prevención y el control del consumo de drogas en Cuba.

Asimismo, es importante destacar el papel de la familia y la comunidad en la prevención y tratamiento de la drogadicción. El apoyo emocional, la comunicación abierta y el acompañamiento son fundamentales para ayudar a las personas a superar su adicción y reconstruir sus vidas. Es necesario promover una cultura de prevención y apoyo mutuo en la sociedad, fomentando la empatía y la solidaridad con quienes sufren esta enfermedad.

En este punto, los medios de comunicación juegan un papel clave en la sensibilización y concienciación sobre la drogadicción. Es primordial que informen de manera responsable y objetiva sobre este tema, evitando sensacionalismos o estigmatizaciones que perpetúen los prejuicios y la discriminación hacia las personas afectadas. La sociedad debe ser reconstruida; es tarea de todos y una urgencia que requiere colaboración para vivir en un ambiente de paz y armonía. (Alexis Peña Hernández/Radio Cadena Agramonte) (Foto: Archivo)

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