31 de marzo: Día del Libro Cubano
Por Gelsy Rivero Rodríguez/Radio Cadena Agramonte.
Entre las letras y la imaginación hay una magia especial. La complicidad que se establece entre el libro y el lector es como de eternos amantes: necesitan sentirse, olerse, tocarse, no importa el tiempo ni el espacio, se tienen el uno al otro, se buscan, se complementan.
Cuando están juntos se crea otro mundo en su alrededor, saben que la realidad de ese preciso momento es la que se construye desde sus interpretaciones. No siempre se entienden, es cierto, pero no es problema, porque en las opiniones opuestas está la invitación al crecimiento, no hay que estar de acuerdo en todo para saber que se anda el mismo camino, y aunque por instantes se generen sentimientos encontrados, gana la certeza de que van al reencuentro otra vez, porque requieren esa intimidad para sentirse útiles y plenos.
Leer también es eso: descubrir en cada texto la sensación de un nuevo comienzo, de otro desafío que enfrentar para ganarle experiencias a la vida; la oportunidad de reavivar con cada frase la pasión escondida en ese suspiro perspicaz entre lo explícito y lo implícito que limita en la aurora de cada palabra.
Quien lee renace, como quien se enamora, y las huellas que deja el intercambio son tan fuertes como los lazos que se funden con esos amores probados, que perduran a pesar de sinsabores.
Entre el libro y el lector pervive esa magia especial que los alimenta, y cada cita es tan intensa como quiera la imaginación, porque entre ellos, con ellos, todo es posible. Por ese amor, a prueba de todo y de todos, brindemos hoy. (Foto: CubaSí)
