Un Maine y más en la historia de Cuba

Por Dania Díaz Socarrás/ Radio Cadena Agramonte.

Desde el 25 de enero había llegado a la bahía de La Habana el acorazado Maine, más de 260 marinos estaban aún en su interior el 15 de febrero de 1898 cuando sucedió la explosión, solo los altos oficiales, coincidentemente en tierra, se salvaron.

Accidente, evitable o no, acción provocada, la historia interrumpida por la falta de voluntad de Estados Unidos de permitir profundos estudios al respecto solo deja en claro una realidad recurrente: a partir de allí la potencia norteamericana que no quería perder lo que siempre creyó su "patio trasero" inició una breve guerra contra España que cambió las colonias de manos.

Para Cuba, la tragedia fue mayor, a las puertas de la libertad definitiva, cuando la metrópoli ya no tenía cómo sostener el yugo, llegó con la frescura de quien no llevaba tres décadas de una guerra a otra, la misma con que desembarcó por Lombardía en la Segunda Guerra Mundial, después de la repetida estrategia de la falsa neutralidad y el dinero ganado en la venta de las armas.

Fue así como el "buen vecino" se robó el sueño casi cumplido de la independencia cubana, con un Maine, que para nosotros se convirtió en sinónimo de pretexto, reiterado un montón de veces desde que la Revolución les volvió a romper los planes.

Con los primeros años de triunfos llegó la Crisis de los Misiles, a punto de desatar una guerra por supuesto peligro para Estados Unidos; y los disparos desde la Base Naval de Guantánamo ilegalmente ocupada, que mataron a dos cubanos, en busca de una respuesta de este lado que facilitara el conflicto.

Por la misma cuerda tuvimos los ilegales vuelos de Hermanos al Rescate, las pretensiones de usar el éxodo masivo generado por el período especial y la apertura de las fronteras cubanas y más recientemente los ataques sónicos, motivo perfecto para justificar el cierre de la embajada en Cuba en momentos de retroceso en las relaciones bilaterales.

Asimismo, se han sucedido las manipulaciones en torno a los líderes opositores cubanos, los supuestos presos políticos, hasta niños encarcelados, esos que realmente proliferan en la norteña potencia, y las desestabilizaciones para que el clima parezca cada vez más necesitado de una intervención que en horas pasaría de "humanitaria" a "militar" y les abriría por fin el camino a la conquista en pleno siglo XXI.

Hace 124 años fuimos testigos con el mayor buque de guerra hasta entonces varado en puerto cubano, de lo que valen las excusas, de lo que cuesta dar pretextos o seguir los que ellos nos generan, y tantas otras veces lo hemos vivido que está tan claro el mensaje de su fracaso, como el de la perseverancia por devolvernos una Cuba dominada.

Los Maines se repiten y para no pasar otra vez de colonia a neocolonia habrá que seguir repitiendo la astucia y el coraje de cubanos, la fuerza ilimitada de quien sabe que a pesar de todo quiere seguir siendo libre. (Foto: Internet)

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