Decir Revolución cubana es reconocer la encomiable labor que desarrolla la isla en torno al fortalecimiento de los valores humanos, dígase el patriotismo, la solidaridad, el altruismo, la honestidad, entre otros.
Las instituciones educacionales de la mayor de Las Antillas en este sentido despliegan todo un trabajo pedagógico, al tener en cuenta el legado martiano, las enseñanzas de Fidel Castro Ruz, así como todo lo concerniente a la aplicación de recursos metodológicos.
Un ejemplo fehaciente del trabajo de Cuba en torno al reconocimiento y transmisión de los valores sociales, lo son sin dudas los Congresos Internacionales de Pedagogía, y a propósito del último acaecido en La Habana del 1 al 3 de febrero del presente calendario, se enfocó al complejo panorama epidemiológico generado por la COVID-19, hacia la educación ciudadana en valores, la cooperación internacional, así como la cultura de paz en la obra formativa nacional, latinoamericana y mundial.
También en la magna cita de los pedagogos figuró lo relacionado con la prevención, desde los sistemas educativos dirigidos a garantizar la protección de niñas, niños y adolescentes contra las diferentes formas de violencia, las adicciones, la trata de personas y otras conductas asociadas, así como las políticas públicas en ciencia, innovación, en las tecnologías de la información y las comunicaciones, a favor de la instrucción, el deporte y la cultura para el desarrollo sostenible, y en este sentido el rol crucial de las universidades.
Por otra parte, la familia como célula fundamental de la sociedad entraña a mi juicio gran responsabilidad, en la misión de conducir a los pinos nuevos hacia patrones cívicos que enarbolen los valores humanos, propiciando así un diálogo intergeneracional que fructifique con creces en la conciencia de todos, la necesidad de salvaguardar el respeto al otro, el espíritu inclusivo, la cultura del detalle, el amor al trabajo y a los ancianos en especial, y el propósito férreo de construir con tesón cada día una mejor humanidad.
Entonces, no por una cuestión de orgullo desmedido de ser cubano y defender lo patrio en torno a la colosal obra genuina de nuestra Revolución cubana, enfocada al fortalecimiento de los valores en la sociedad, afirmo lo anterior.
La realidad por sí sola lo ratifica. El ya conocido Código de las Familias próximo a aprobarse, constituye también un ejemplo fehaciente del esfuerzo encaminado a la búsqueda y reafirmación de los valores humanos.
Por ende, frente a la implacable pseudo industria cultural posmoderna que arremete contra nosotros, y la criminal guerra mediática a la que somos sometidos por parte del imperialismo yanqui, nuestro Partido Comunista de Cuba, en cohesión con todas las organizaciones políticas y de masas, trabaja arduamente para que la mayor de Las Antillas como hasta hoy y para los venideros años, sea un sol de justicia social y porte como Fidel, un invencible chaleco moral. (Jorge Enrique Fuentes Ruiz/Radio Cadena Agramonte) (Foto: Archivo)
