Por: Niurka Rivero Navarro/Radio Guáimaro
Su entrega trasciende en su pueblo natal, muchos agradecemos a la vida por regalarnos personas tan buenas, humanas y desinteresadas como él.
En Guáimaro, Urbano Machado Figueroa ha echado sus raíces, región que le invita a escribir su historia como profesional de la salud, digno de imitar en estos difíciles tiempos de pandemia y en todos los que restan por venir.
Este diciembre de homenaje vale el reconocimiento para este guaimareño que tanto ayuda a vivir.
En su currículo personal destacan apuntes que demuestran su grandeza como ser humano, y es que este gladiador de mil batallas comenzó a trabajar en el año 1980 como técnico en Rayos X en el hospital provincial Manuel Ascunce Domenech en Camagüey y allí laboró durante un año.
Al graduarse como licenciado en Biología, se une en 1981 al gremio representativo del departamento de Medicina Transfusional del Hospital 14 de Junio, ubicado en el territorio tunero de Jobabo, en 1995 realiza un curso sobre el uso de la tecnología SUMA (Sistema Ultra Micro Analítico) auspiciado por el Centro de Inmunoensayos en La Habana y desde ese año se traslada al más oriental de los territorios camagüeyanos.
En la ofensiva contra la COVID-19 se ha hecho presente como genio salvador, y es que Machado Figueroa, hoy jefe de ese laboratorio clínico, siempre ofrece una respuesta personal que supone un reto: desafiar las complicadas contiendas motivado por la llama que enciende su ser e ilumina al prójimo.
El protagonista de mi historia sabe como compartir los mensajes que amparan y estimulan a confiar, creer, renacer y vencer.
Urbano se abre a la novedad siempre inquietante de las nuevas metas que impone la Medicina, límites a los que responde con ese ánimo de declararse hoy y siempre repartidor de humildad.
En estas jornadas de celebraciones y agasajos, para el actor principal de esta obra todo el respeto merecido, por llevar en su corazón las máximas de asistir al enfermo, consolar al afligido, despertar la esperanza en quienes la han perdido, defender el derecho a la existencia, y cumplir con la misión que le es intrínseca e imprescindible en la sociedad que hoy le aplaude y reverencia. (Fotos de la autora)
