Poder Popular, 45 años de la piedra angular de la democracia socialista en Cuba

Por Rosa María Moros Fernández/Radio Cadena Agramonte.

Como resultado de un proceso de años que maduró de forma paulatina se constituyeron en Cuba, el 31 de octubre de 1976, las 169 Asambleas Municipales del Poder Popular, hito trascendente en la conformación de la institucionalidad del país.

Respaldada paso a paso por la Carta Magna de la República, la inédita experiencia de hace cuatro décadas y media, siguió enriqueciéndose durante todo ese período, bajo la premisa de que el sistema de órganos que vertebran el Poder Popular estuviera en función de servir al pueblo, en estrecho vínculo con este.

En ello radica la esencia de la democracia participativa en la mayor de las Antillas, que si bien en un momento tuvo en los despachos de los delegados del Poder Popular con los electores, y en la asamblea de rendición de cuenta en la circunscripción los principales espacios para canalizar las inquietudes de la población, requiere de nuevas formas de hacer en pos de fortalecer la gestión de los gobiernos locales, revitalizando el estrecho vínculo de estos con el pueblo.

En su estructura primaria y el resto de sus eslabones, estos órganos están llamados hoy a perfeccionar métodos y estilos de trabajo y a fortalecer los espacios donde los delegados rinden cuenta de su gestión a quienes los eligieron, quienes por ley tienen además la facultad de revocarlos de sus cargos.

En diversos espacios, el primer secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ha reiterado la necesidad de atemperar los Órganos Locales del Poder Popular a otras circunstancias que han abierto nuevos canales de comunicación, como ejemplifican los encuentros en los barrios encabezados por la dirección del país, donde junto al diálogo interactivo se concretan líneas de acción en las que los vecinos asumen un rol activo.

En correspondencia con tales realidades, 45 años después, renovadas formas de hacer se integran a la gestión de los Gobiernos Locales. Se trata de romper la rutina, de ser creativos, en pos de esas transformaciones urgentes que reclaman la participación de todos, pues ciertamente el Socialismo Democrático es un sujeto colectivo, no individual y así lo dicta la Constitución de la república en uno de sus artículos al estipular que el poder soberano está ahí, en el pueblo.

En la reciente clausura del Séptimo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez subrayó que las acciones que estimulen la participación popular tienen importancia para la defensa y desarrollo del socialismo, porque constituye su esencia y salvaguarda.

Esa prioridad por la que aboga la dirección del país con respecto al mejoramiento de las condiciones materiales y espirituales en las comunidades, implica cambios sostenibles en el tiempo al igual que en los métodos y estilos de trabajo, experiencias llamadas a extenderse a todos los territorios del país.

Como ciudadanos nos corresponde seguir defendiendo el concepto de Poder Popular, buscando con el trabajo en los barrios democracia y participación, lo que significa que hay espacios para debatir, proponer, e implementar acciones, entonces también habrá transparencia para controlar, para rendir cuentas y avanzar.

A cuatro décadas y media de constituidos, es tiempo de reanimar la gestión de los Órganos Locales de Gobierno, sobre la base de altos niveles de participación popular. Con unidad y consenso podemos materializar todo aquello que redunde en beneficio de la comunidad, piedra angular de nuestra democracia socialista. (Foto: Archivo)

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