Por Gladys Dailyn Morera Cordero/ Radio Cadena Agramonte
Desde el triunfo de la Revolución una prioridad del Estado cubano ha sido siempre la educación del pueblo, que aparejado a la instrucción, lleva una alta carga de valores humanos.
En ese transitar que empieza desde las edades más tempranas por el camino hacia la formación de principios, preceptos y aptitudes, la familia, la escuela y la comunidad juegan un papel decisivo para contrastan conductas negativas e indolentes, que, lamentablemente persisten en la sociedad.
Por eso no podemos descuidar las enseñanzas de la vida, las que marcan hito, las que hacen la diferencia, las que suman sonrisas y se alejan de otras que sufrimos a diario, cuando individuos carentes de todo pudor incurren en conductas inapropiadas, alejadas de las buenas costumbres.
De ahí que es necesario que entre todos asumamos mayor compromiso con el papel educativo y formador de los valores, sobre todo en las nuevas generaciones, y para ello se debe consolidar la interconexión familia-escuela-comunidad.
Porque, precisamente en ese ambiente, los principios humanos se muestran en beneficio de los seres queridos y de la sociedad: se aprecia el esfuerzo y la dedicación en los puestos laborales, la constancia en el estudio y la ayuda solidaria en las tareas de casa.
Coexistamos con la voluntad de servir a quien haga falta, a contribuir en las alegrías ajenas, consolar en los momentos de angustia, alentar cuando hay fracasos, y vivir en familia cultivando los mejores valores en la sociedad. (Foto: tomada de Internet)
