Vivo enamorada del mejor oficio del mundo

Por Elianis Cutiño López/ Radio Cadena Agramonte.

Para muchos de mis ex compañeros de escuela (especialmente ingenieros civiles y arquitectos), la carrera de Periodismo es un “paseo”. Según ellos, la más fácil que existe; no se necesita hacer nada extraordinario para tener buenas notas, y nunca nos estresamos.

Furia sería la palabra precisa para describir cómo me siento cada vez que escucho algo así. ¿Será que de verdad lo piensan o lo dicen por molestar?

Ciertamente no todo el periodismo que se hace está a la altura del tiempo y las circunstancias; lo dice incluso el público; lo hemos reconocido nosotros mismo en más de un escenario.

Quienes apenas comenzamos en este oficio, mayoría hoy en las redacciones, intentamos luchar contra esos fantasmas y soñamos con ir más allá de lo convencional. Se necesita empeño, eso sí, para hacer de nuestro pedacito de mundo un lugar mejor; o por lo menos, intentarlo.

Amigos, compañeros de cuarto, vecinos: nunca verán a una persona más dispuesta a enfrentarse al mundo que un periodista, más inconforme que un periodista, más orgullosa de su profesión que un periodista.

Mientras que otros calculan estructuras, nosotros calculamos de qué forma llegar a las personas y cómo colaborar con su derecho a la información.

Mientras unos se pasan un semestre midiendo los alrededores a través de la mira de un teodolito, nosotros nos pasamos la vida entera intentando capturar esencias a través del lente de una cámara.

Mientras unos cuentan carros, nosotros contamos historias de vida.

Mientras otros se pasan horas en las pruebas tratando de integrar variables, nosotros tenemos como misión integrar a todos los miembros de la sociedad en pos de legitimar un sistema social.

El periodista no es simplemente ese que se para frente a una cámara, o que habla por la Radio; no, el periodista es un ser que tiene los pies en la tierra, pero no deja nunca de soñar.

Comparto la idea de Gabriel García Márquez de que el periodismo es el mejor oficio del mundo; y lo defiendo con energía, simplemente por el hecho de que estoy perdidamente enamorada de él. (Foto: Archivo)

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