Editorial
Han transcurrido 60 años de la clarinada libertaria del 1ro de enero de 1959; seis décadas de victorias y enfrentamientos al más poderoso imperio de la Historia; 12 lustros burlando el más genocida y prolongado asedio a un país en lo económico y financiero, y por lo tanto con una alta repercusión negativa en lo social y humano.
Arribamos al cumpleaños 60 de la Revolución cubana con la satisfacción de no haber claudicado ni en uno solo de sus principios, estratégicamente formulados por Fidel en el alegato del Moncada, y guía para el desarrollo de Cuba por su poder de adecuación a cada etapa y contingencia.
Alcanzamos un año más de nuestra definitiva independencia, con la satisfacción de haber escenificado en El Camagüey, acompañando a nuestro indiscutible y siempre presente líder, la primera marcha de pueblo combatiente para abortar el intento de sedición de un jefe traidor.
Esa disposición agramontina hizo exclamar a otro grande de nuestra Historia, Camilo Cienfuegos, que “hombres habrá traidores, pero pueblos no, y menos Camagüey”, y así se ha demostrado en el análisis enriquecedor de la nueva Constitución de la República y en el fortalecimiento de los órganos locales del Poder Popular.
Con esa percepción del Señor de la Vanguardia enfrentaremos el 2019, el Año 61 de la Revolución, conscientes de que grandes son los retos a vencer en momentos de un criminal recrudecimiento del bloqueo yanqui, pero que hace más honrosa la decisión de seguir construyendo la sociedad socialista, a imagen y semejanza cubanas.
El 2019 abre un escenario de esfuerzo y dedicación, decididos a resolver los problemas que nos aquejan, con una economía de calidad como sostén de los programas que benefician al pueblo, e inspirados en el cumplimiento del plan azúcar pactado para la “zafra chica”, sólida base para la etapa plena de campaña.
“Los camagüeyanos tenemos que ser capaces de producir y crear”, convocaba el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia hace unas horas, plenamente confiado en la capacidad de respuesta agramontina ante la materialización de importantes inversiones, destinadas a dinamizar la macroeconomía, pero con un marcado acento de beneficio para la ciudadanía.
A renglones del quehacer que distingue a los camagüeyanos, como la ganadería, estarán dirigidas cuantiosas erogaciones para hacer más eficiente y productiva esa esfera económica, pero a la vez contribuirán a una elevación del nivel de vida en apartadas zonas de esta suave y extensa comarca de pastores y sombreros.
Estratégicas también serán otras transformaciones en diversas esferas, que tributarán a la sustitución de importaciones, al ahorro económico, a la garantía de suministros para la alimentación popular y al sostén del consumo social, en las que azucareros, campesinos, trabajadores agropecuarios y constructores, asumen una alta responsabilidad.
Entremos a este 2019 plenamente fortalecidos con la confianza en la Revolución que nos ha distinguido en estos 60 años, pues tendremos lo que seamos capaces de crear, sabedores de que la victoria nos pertenece.
Empuñemos nuestras mejores armas: la unidad y la vergüenza, para generar las riquezas que necesitamos, para seguir adelante, para continuar venciendo, con vocación libertaria y apego infinito a nuestro Fidel y a nuestra Revolución. (Collage: Redacción Digital RCA)
