Sachely y su atrapadora magia

Por Yusarys Benito Deliano/Radio Cadena Agramonte.

Como de costumbre ayer vi a Sachely. Siempre me saluda tímida, pero sus ojos grandes no la dejan mentir. Tiene un tiempo para conversar y me cuenta de la escuela y las nuevas amistades. Da una alegría inmensa hablar con ella, porque es una niña inteligente, locuaz y sincera; de esas que te cuentan tantas cosas en un breve espacio de tiempo que no te da oportunidad de preguntar.

Termina de contarme sobre los muñequitos nuevos y de las pulsas coloridas que encontró en casa, por fin ahora ya puedo saciar mi curiosidad. Le pregunto qué quiere ser cuando sea grande y sin reparos responde: maga.

Me sorprendió, porque otras niñas me responderían maestra o periodista. Pero no, Sachely quiere ser maga. Me explicó sobre su visita al circo y entonces entendí sus pretensiones infantiles. Se fue porque el estudio no puede esperar, pero se despidió feliz.

Y es que los niños son lo más preciado que puede tener un país y como premisa es necesario cuidar de ellos para que cumplan sus sueños.

Fue esa la razón por la que la Asamblea General de Naciones Unidas instituyó el 20 de noviembre como Día Universal del Niño, en honor a la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y a la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

Desde ese organismo multilateral se trabaja todo el año para conseguir cambios reales en la vida de los pequeños, en la de esos que viven en los países más empobrecidos y en las de los que cambian sus sueños por el más rudo de los trabajos para su edad.

Y aunque en Cuba la fecha se celebra el tercer domingo de julio, hoy bien debíamos llevar todos una prenda azul –según la convocatoria hecha por UNICEF para conmemorar la efeméride-, pues aunque aquí se garantiza que los niños tengan salud y educación gratuita, un ambiente familiar favorable con énfasis en infantes con atenciones especiales para proporcionarles una vida digna, plena y participativa, nunca será demasiado lo que hacemos para que pequeñas como Sachely puedan cumplir sus fantasías desde la mejor magia del mundo: la de un niño. (Foto tomada de Internet)

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