Las Clavellinas: los camagüeyanos en la contienda libertaria de 1868

Por Yaniuska Macías Rivera/ Agencia Cubana de Noticias.

El Alzamiento de las Clavellinas, el 4 de noviembre de 1868, marca en la Historia de Cuba la decisión de los patriotas de El Camagüey de incorporarse a la guerra iniciada en La Demajagua por Carlos Manuel de Céspedes, hace 150 años.

Un telegrama cifrado desde La Habana, recibido por Salvador Cisneros, el 2 de ese propio mes, en el cual se comunicaba la partida de un barco con destino a Nuevitas, cargado con pertrechos de guerra para el Ejército colonial, decidió la incorporación inmediata del Camagüey a la contienda.

Para los principales líderes de la Junta Revolucionaria del territorio, entre ellos Ignacio Agramonte y Loynaz, no se podía abandonar a los patriotas de la zona oriental del país, por eso era imprescindible impedir los planes españoles, y solo había una forma de detener el tren que desde el puerto de la costa norte del territorio trasladaría mil 500 rifles a la ciudad de Puerto Príncipe.

Aunque el alzamiento de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, no fue secundado inmediatamente por las partidas de Camagüey, en espera de su jefe Salvador Cisneros Betancourt, sí se produjeron levantamientos aislados en apoyo al bayamés, según referencias históricas que mencionan la participación de entre 200 y 300 insurrectos en varias localidades, como la misma Nuevitas.

Los camagüeyanos de la época estaban divididos entre los dispuestos a la emancipación y los que aceptaban las reformas con garantías de libertad que les ofrecían las autoridades de la metrópoli, pero eso no impidió que a 24 días del Grito de Yara, 76 revolucionarios de la entonces región de Puerto Príncipe se alzaran en armas.

Historiadores coinciden en afirmar que la insurrección en esta tierra fue un legado familiar, demostrado anteriormente al 10 de octubre de 1868 y después de esa fecha, y así lo hicieron generaciones de la familia Arango, Agüero, Agramonte y los hermanos Manuel, Gregorio y Gerónimo Boza Agramonte, este último, jefe superior de la naciente tropa camagüeyana.

Reseñan que Ignacio Mora de la Pera portó la bandera tricolor, y por indicación de Eduardo Agramonte Piña se emprendió horas después la marcha hacia el ingenio El Cercado, donde se organizaron como fuerza militar y juraron luchar por la independencia de Cuba.

Vivas a Cuba Libre, a Céspedes y a los camagüeyanos cerraron aquel acto patriótico y definitorio de la memoria histórica antillana.

El Camagüey acababa de entrar también en el combate frontal contra la dominación peninsular y por la independencia de la Patria. (ACN) (Foto: Archivo)

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