¿Piropos para enamorar o espantar?

Por Yusarys Benito Deliano/ Radio Cadena Agramonte.

La noche caía y aunque el parque estaba solitario podía distinguirse entre los arbustos una pareja de adolescentes. El sonido de los grillos rompía la confidencia, se escuchaba una frase que podría darle el sí al chico: “Deberías mirar las estrellas más a menudo para que veas tus ojos reflejados en una de ellas”.

La muchacha ante el piropo de su enamorado no podía hacer más que responder a una petición tan original como esa.

Ella era una de las tantas afortunadas. Por qué. Porque la verdad son pocos hoy los que lanzan piropos así.

Procedente del griego pyropus, que significa rojo fuego, los romanos utilizaban el vocablo para denominar piedras preciosas de color escarlata: una variante del rubí, el cual simboliza el corazón. Ante tal significado los caballeros lo obsequiaban a la mujer de sus sueños.

Pero como siempre las condiciones económicas han sido desiguales, los menos favorecidos suplían los regalos con hermosas palabras.

Nació así una tradición que ha permanecido hasta la fecha, y despertado más de un ingenio.

Hay quienes usan métodos inteligentes para atrapar, aunque sea, la sonrisa del otro. Ya no aplicamos la táctica española de arrojar capas al paso de una dama; no obstante, las flores, el guiño y hasta composiciones acompañan los piropos habituales.

La mayoría de los individuos son especialistas en confitería y curiosamente no saben que los bombones caminan; otros, tienen un posgrado en Historia del Arte y reconocen de lejos una buena obra que de seguro, quieren tener en el museo de su corazón.

Y aunque son muchos los que utilizan los piropos como una herramienta de galanteo, también es cierto que otros han vulgarizado expresiones e insertado algunas que nada aportan a la cultura de lo romántico.

¿Cuántas veces alguien nos ha alegrado el día con bellas locuciones? Pero, ¿cuántas veces hemos sido blanco de obscenidades y faltas de respeto?

Lamentablemente muchas personas, incluyo ambos géneros, obvian la delicadeza para elogiar una cualidad física o externa. Si deseamos resaltar el color de los ojos de alguien o su cuerpo atlético ¿será necesario emplear frases vulgares?

La situación se agrava a causa de la indulgencia de los cubanos. Bromistas, jaraneros pero…¿desagradables? Atrevido nunca será sinónimo de vulgaridad, recurramos entonces a los tradicionales piropos que conocen de las conquistas de un gentil hombre o una fémina audaz.

Sabemos de buena tinta las particulares del repertorio popular cubano en cuanto a ciertas canciones lemas de mediocridad y tendencias negativas; sin embargo, los cubanos necesitan aplicar más los floreos populares, tampoco es quedarse en el pasado; renovar acorde a los tiempos que corren es una buen idea siempre que se haga con admiración y dignidad. Recordemos por un momento: “Si caminas como cocinas me como hasta las raspas; ¿crees en el amor a primera vista o tengo que pasar de nuevo?”,

¿Puede alguien no ceder ante tales piropos? (Foto: Archivo)

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