Por Gladys D. Morera Cordero/ Radio Cadena Agramonte.
Al combate corrieron los bayameses aquel 20 de octubre de 1868, cuando Carlos Manuel de Céspedes tomó la oriental ciudad.
De mano en mano circuló la letra del himno que compuso Perucho Figueredo, y la multitud entonó sus notas cual firme declaración de principios. La rebeldía del cubano desbordaba aquellos versos, y el canto colectivo y su historia.
Más de un siglo después, en agosto de 1980, el 20 de octubre fue declarado Día de la Cultura en la mayor de las Antillas, por acuerdo del Consejo de Ministros.
Y es que el patriotismo que hizo suya la fecha es la esencia de nuestras raíces, acicate de la unidad de los cubanos el núcleo de nuestra Cultura multicolor, que no entiende de razas, ni género, ni credo.
Las maneras de pensar y de actuar del cubano beben de múltiples fuentes, de ahí la alegría, el empeño, la resistencia, la entrega y la hermandad.
Los cubanos nacimos bajo el yugo colonial, luego soportamos el oprobio del imperio yanqui, pero desde el primer grito de independencia la libertad se alzó como estandarte, de generación tras generación, hasta que el 1ro de enero de 1959 logramos la victoria definitiva.
El triunfo de la Revolución cubana fue el suceso cultural y democratizador más importante de siglo XX en nuestro país; a partir de ese momento no hemos dejado de buscarnos, seguimos uniendo mitos y características a la identidad en el contexto de una sociedad que pretende ser más justa e inclusiva.
Si alguien preguntara por qué, a pesar de las adversidades, de los obstáculos y de los errores, el pueblo sigue en lucha y mantiene la fe en su proceso revolucionario, la respuesta es simple: porque somos dignos, porque amamos nuestro pedazo de tierra o, simplemente, porque somos cubanos. (Imagen: Archivo)
