Por Susana Gómes Bugallo/ Juventud Rebelde.
Bien se sabía que el canje imperial iniciado el pasado 17 de diciembre de 2014 trocaba el garrote en zanahoria. Y estos casi dos años de restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos han demostrado que las alertas no pueden apagarse nunca ante intenciones solapadas por acercamientos de doble filo.
Bajo nuestros principios, todo; con irrespetos y juegos sucios, ni un tantico así. Ese suena como el lema de estos días entre la juventud cubana, luego de que se pusieran al descubierto las becas ofrecidas nuevamente este verano (como aconteció en 2015) a jóvenes estudiantes de este país con el propósito de formarlos como líderes en cursos estivales en la nación estadounidense, para luego introducirlos en Cuba con el fin de desestabilizar el orden social y político de esta nación.
¿Un promotor? La organización «no gubernamental» World Learning, encargada de ofrecer «oportunidades de aprendizaje» a la juventud de otros países para inculcarles los valores de esa sociedad e influir política e ideológicamente en ellos.
¿Otro patrocinador? La Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) de Estados Unidos, cuya historia de agresión fría contra el pueblo cubano ya consta de varios capítulos y parece que pretende seguir escribiendo su novela interminable.
¿Detrás de todo? Los programas para el cambio de régimen en la mayor de las Antillas, que no cesan, aunque la voluntad expresada por ambas partes sea la normalización de las relaciones oficiales.
¿La respuesta? Durante varias jornadas ha estado retumbando en disímiles centros de estudio de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y la Estudiantil Universitaria (FEU), en las voces de miles de jóvenes alumnos, que no aceptan ni aceptarán negociar con los valores que les ha inculcado la Historia cubana.
¿Una beca para (de)formar?
¿Qué aprenderían los jóvenes cubanos que asistieran a la convocatoria de la World Learning? Pues, según evidencia el sitio de la organización, sabrían cómo desarrollar habilidades para hablar en público, trabajar en equipo, negociar, fomentar consenso, resolver conflictos, defender los derechos propios y solucionar problemas. ¿Se huele de lejos el carácter cínico de este programa de formación?
«Nuestros programas ayudan a la próxima generación de líderes mundiales para obtener un mayor sentido de responsabilidad ciudadana, establecer relaciones a través de líneas étnicas, religiosas y nacionales, y desarrollar las habilidades y conocimientos para transformar sus comunidades y países», reafirma la página oficial de la World Learning. ¿Algún tufillo raro?
Tal vez estos párrafos que forman parte de la «atractiva» convocatoria pudieran parecer completamente incoloros, inodoros e insípidos (como nos enseñaron que era el agua, pero menos pura). Sin embargo, son perfectos para ilustrarnos el valor de la World Learning (cuyo significado en español hace referencia al conocimiento mundial, lo que hay que saber del universo o cualquier otro giro lingüístico que se le pueda dar).
Esto hay que entender del mundo nuevo (viejo hace varios siglos): casi nada es como se pinta. Y el mayor secreto para engañar es apropiarse de los valores universales y dotarlos de significados pervertidos, según el interés de quien lleva la voz cantante (el dinero, en este caso).
Y como casi nada hay más legítimo que la denuncia de un tercero no involucrado, sépase lo que refiere el sitio www.topsecretwriters.com sobre World Learning: «No es nada más que una fábrica de propaganda de la CIA que se utiliza para que el Gobierno Federal pueda lograr sus objetivos políticos generales en suelo extranjero». Sobran los razonamientos. (Foto: Archivo)
