Por Dayana Cardona González/ Radio Cadena Agramonte.
La alfabetización resulta esencial para erradicar la pobreza, reducir la mortalidad infantil, lograr la igualdad de género y garantizar el desarrollo sostenible, la paz y la democracia.
Desde hace más de 50 años, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) proclamó oficialmente el 8 de septiembre como Día Internacional de la Alfabetización, a fin de movilizar a la comunidad internacional y fomentar la alfabetización como instrumento para empoderar a las personas, las comunidades y las sociedades.
El 8 de septiembre del año 1965 la comunidad mundial comenzó a reconocer que la alfabetización es un derecho humano y constituye la base de todo aprendizaje, además de ser fundamental para el crecimiento individual y social de todas las personas.
En la actualidad, esta fecha se celebra en el mundo entero y su conmemoración reúne a gobiernos, organismos bilaterales y multilaterales, ONGs, miembros del sector privado, comunidades, docentes, estudiantes y expertos en la materia.
Desde el triunfo de la Revolución cubana, en 1959, se ha creado todo un cuerpo legislativo dedicado a garantizar el desarrollo del pueblo, pero el primer gran paso en ese empeño fue la Campaña de Alfabetización, que movilizó en todo el país a miles de maestros y jóvenes estudiantes, para declarar a la Isla libre de analfabetismo en fecha tan temprana como diciembre de 1961.
La mayor de las Antillas ha recibido varios reconocimientos por su labor educativa, ya sea en el contexto nacional o internacional. Ejemplo de ello es el Premio Krupskaya, otorgado a nuestro país en 1964, por la tarea de post-alfabetización, conocida como la Batalla del sexto grado.
Una de las iniciativas más importante llevada a cabo por Cuba fue la creación del método de alfabetización “Yo sí puedo”, obra de la ya fallecida pedagoga camagüeyana Leonela Relyis Díaz (Camagüey 1947- La Habana 2015), que se aplicó exitosamente en una treintena de países. Después surgió el “Yo sí puedo seguir”, concebido también por educadores cubanos, para propiciar la continuidad de estudios de las personas beneficiadas por el anterior.
Para adquirir un amplio conjunto de conocimientos, actitudes y valores es indispensable crear sociedades sostenibles. Así, el progreso en ámbitos del desarrollo tales como la salud y la economía, podrán ser propiciados por los contextos alfabetizados.
Cómo nos dice el pedagogo brasileño Paulo Freire: “La alfabetización es más, mucho más que leer y escribir. Es la habilidad de leer el mundo, es la habilidad de continuar aprendiendo y es la llave de la puerta del conocimiento. Por eso no se deben detener los esfuerzos de los gobiernos y la cooperación internacional en este sentido”.
Hoy más que nunca luchamos por un mundo de equidad, no solo para Cuba sino también para todo el planeta. Ese sueño es la base de nuestras convicciones patrióticas y revolucionarias, las cuales tienen un paradigma imperecedero en el ideario del educador ejemplar que es Fidel Castro Ruz.(Imagen: Radio Cadena Agramonte)
