Ese gigante llamado Antonio Maceo (+Audio)

Por Darycel Martínez Esteban/ Radio Cadena Agramonte.

Todavía recuerdo la primera vez que vi aquel retrato en un libro de texto. De inmediato sentí admiración, respeto y amor por un hombre desconocido que más tarde descubriría como Antonio Maceo Grajales.

Hijo de una cubana patriota enamorada de su suelo y de la libertad, tanto que arrojó a sus hijos a la manigua, allí donde se fraguaba la lucha por la independencia de Cuba. Uno de ellos era Maceo, quien por su talento y coraza en el combate llegó a ser Mayor General del Ejército Libertador.

Todavía mi memoria atesora aquel momento trascendental de la Historia de Cuba, cuando la intransigencia de Maceo convirtió a la Protesta de Baraguá en una gesta gloriosa de nuestra identidad. 

-“Guarde usted ese documento, no queremos saber nada de él”. Así retumbó aquel día la abnegación de un hombre que no vaciló ante la provocación del General español Arsenio Martínez Campos en el Pacto del Zanjón.

Quien ha estudiado la personalidad y obra de Maceo, conoce de su sentimiento antiimperialista. En una de sus cartas, en esta ocasión dirigida a José Dolores Poyo, director del periódico El Yara, en Cayo Hueso escribió: "Cuba será libre cuando la espada redentora arroje al mar a sus contrarios. Pero quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha".

El Titán de Bronce le apodó la Historia por su carácter intransigente, pero de puro corazón, ensanchado de amor por su Patria. Así pues, sobradas razones tuvo el Apóstol de Cuba, José Martí, para describirlo como un hombre excepcional, por su fuerza tanto en la mente como en el brazo.

-“De España jamás esperé nada; siempre nos ha despreciado, y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin su ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso".

Sus ideales forjaron un camino de lucha para la Cuba de hoy, libre y soberana. Su pensamiento cobra vigencia cada día en nuestra obra revolucionaria. Lo cierto es que Maceo está a la vista de todos, vive en cada cubano digno, amante y defensor de la tierra que nos vio nacer. (Foto: Archivo)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *