Por Dannys Hernández de Luaces/ Radio Cadena Agramonte.
En 1954, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas acordó la celebración anual de un día consagrado a promover la hermandad entre todos los infantes del mundo y así procurar su bienestar.
En Cuba el día escogido es el 1ro de junio, jornada en que la isla no sólo ratifica su respaldo a las convenciones internacionales defensoras de los derechos de la infancia al considerarla el futuro de la humanidad, sino que a la vez, exhibe sus logros en la protección de la niñez.
El estado caribeño abriga con respeto los principios establecidos en la Declaración de los Derechos del Niño como la igualdad, sin distinción de raza, religión, el derecho a un nombre y una nacionalidad desde su nacimiento, a la alimentación, vivienda, atención médica adecuada, a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad, explotación y sobre todo, a ser criado con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad y hermandad universal.
La realidad de la isla se contrapone a la triste situación de otras naciones, mostradas a diario por los medios de comunicación, los que reflejan y denuncian las crueles realidades que sufren millones de infantes en disímiles latitudes, incluso de los países del llamado “Primer Mundo”.
Increíblemente, mientras en algunas de esas naciones se invierten exorbitantes sumas de dinero para desarrollar tecnologías y armas de extermino masivo, a miles de niños y niñas no se les permite hacer realidad sus sueños, y carecen de los más elementales derechos que para ellos consagraron las Naciones Unidas.
A pesar de las grandes limitaciones de recursos que presenta la mayor de las Antillas, nuestros pequeños tienen garantizadas la educación, la salud, la protección del Estado y la familia.
En Cuba, todos los niños tienen acceso a la educación, que se erige como un fuerte soporte en el empeño por dignificar al ser humano, siendo consecuente con el pensamiento de nuestro José Martí: “ser cultos es el único modo de ser libres”.
Además, cada niño al nacer recibe inmunidad contra enfermedades prevenibles, se cuenta con un número importante de programas como el Materno Infantil, el del Médico y la Enfermera de la Familia, que incluye la reducción del bajo peso al nacer.
Por eso no es casualidad que entre los pequeños que viven en situaciones de pobreza y carecen de condiciones mínimas para sobrevivir, ninguno sea cubano; por el contrario, la isla representa un modelo de voluntad política en el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño, con loables experiencias que garantizan la seguridad ciudadana y el bienestar de los pequeños.
Por tales razones celebramos junto a nuestros hijos este día, caminando junto a ellos por el sendero del amor y la justicia, inspirados en la máxima martiana que nos convoca a trabajar para los niños y a garantizar su felicidad “(…) porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo”. (Foto: Archivo)
