Transformaciones del agro favorecen al campesinado cubano

Por Jorge Wejebe Cobo/ ACN

Fidel Castro Ruz, en su alegato “La Historia me Absolverá” ante el tribunal que lo juzgó por el asalto al Cuartel Moncada, denunció el latifundismo y las condiciones infrahumanas en que vivía el trabajador agrícola, e incluyó la reforma agraria en su  Programa del Moncada, que se materializó tras el triunfo revolucionario.

En 1957, una encuesta arrojó que el 14 % de los campesinos cubanos entrevistados padecía o padeció de tuberculosis, el 31 de paludismo, el 13 de fiebre tifoidea (enfermedad trasmitida por el agua y la tierra), el 36 % de parasitismo intestinal y  solo el seis por ciento de las viviendas tenían suministros de agua por cañería.

La precariedad del hombre de campo en Cuba despertó el interés investigativo también  del doctor José Ignacio Lasaga, destacado intelectual de  la Agrupación Católica Universitaria (ACU) y responsable de la indagación realizada en 1957 por esa institución, quien expresó al respecto: “En todos mis recorridos por Europa, América y África, pocas veces encontré campesinos que vivieran más miserablemente que el trabajador agrícola cubano”.

El líder de la Revolución pudo palpar en los años de lucha en la Sierra Maestra lo que denunció en “La Historia me Absolverá”, y ya durante la propia etapa insurreccional se fueron perfilando los cambios que realizarían al lograr el triunfo.

Como parte de ese plan se celebró el  Primer Congreso Campesino en Armas, el 21 de septiembre de 1958, en Soledad de Mayarí Arriba, en la antigua provincia de Oriente, presidido por el entonces Comandante Raúl Castro Ruz,  jefe del  II Frente Oriental Frank País, y que tuvo la importancia histórica de avanzar en  la alianza campesina y  obrera en el respaldo al poder revolucionario en las zonas liberadas.

Después del triunfo del 1ro de enero, la Reforma Agraria fue una de las primeras leyes  que  firmó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz,  el 17 de mayo de 1959, en la Sierra Maestra, en el mismo escenario donde el campesinado apoyó decisivamente al Ejército Rebelde.

Ocurrió en una fecha memorable, coincidiendo con el aniversario del asesinato del líder campesino Niceto Pérez García, a manos de la Guardia Rural en 1946, en Guantánamo. 

Otro 17 de mayo, pero de 1961, Fidel habló en la clausura del Primer Congreso Nacional de Agricultores Pequeños que dio origen a  la ANAP, organización con la cual se profundizaron las transformaciones que cambiaron la terrible situación del campesino cubano de antes de 1959.

En esa ocasión se proyectaron las tareas estratégicas que se debían asumir, entre ellas, organizar las nuevas formas de producción en cooperativas y de los campesinos individuales, llevar  la salud y la educación a todos los rincones rurales del país, erradicar la precariedad de la vivienda, garantizar  mercados seguros y estables, vías de comunicación y transporte y lograr el acceso del trabajador agrícola a una vida digna.

A 55 años de su fundación, los miembros de la ANAP y su dirección tienen un papel importante en mantener y perfeccionar esas conquistas y cumplir con los objetivos de su XI Congreso para  el incremento de nuestra garantía alimentaria, para lo cual es vital el apoyo y comprensión del campesinado.

Resaltan entre los retos de la organización perfeccionar el trabajo político e ideológico con  los hombres y mujeres que laboran en el campo y, en especial, progresar en el estudio de las tradiciones de lucha y no olvidar las terribles condiciones en que vivían los trabajadores agrícolas antes de 1959, para evitar que avancen los intentos enemigos por hacer olvidar la Historia. (Imagen: Archivo)

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