Por Rolando Sarmiento Ricart/ Colaborador de Radio Cadena Agramonte.
Luego de las grandes pérdidas humanas y materiales que ocasionó el ciclón Flora (octubre de 1963), la Revolución cubana creó la Defensa Civil, protectora de la población y bienes de la economía, consolidada después y devenida valladar frente a los desastres naturales, principalmente ciclones y huracanes.
Pese a las campañas difamatorias imperiales y de los enemigos que se refugian en USA, acerca de la violación de los derechos humanos en Cuba, numerosas organizaciones internacionales y personalidades de diferentes sectores del orbe que han “burlado” el bloqueo, regresan a sus naciones y divulgan elogios del poder de movilización y prevención con que los cubanos enfrentan con mínima cantidad de víctimas fenómenos atmosféricos que, a su paso por otros países, dejan un doloroso y numeroso saldo de personas muertas y millones de damnificados desamparados.
Breves datos apuntalan la veracidad de la afirmación anterior: Del año 1998 al 2012, Cuba fue azotada por 18 huracanes, ocho de los cuales fueron de gran intensidad y ocasionaron solo 56 víctimas fatales.
A partir de 1986, cada año se ejecuta el Ejercicio Popular Meteoro, encaminado al perfeccionamiento de acciones preventivas para proteger vidas, propiedades personales y bienes de la economía nacional.
Estos ensayos previos a cada temporada ciclónica —del 1ro de junio al 30 de noviembre— son exclusivos de Cuba, donde el pueblo es el protagonista principal en sus barrios y comunidades; además, se dedica el segundo día del fin de semana escogido para que los trabajadores y estudiantes, en sus respectivos centros, realicen tareas de aseguramiento que propicien minimizar daños a todo tipo de instalaciones, incluidos el lejano y solitario molino de viento de la llanura ganadera, y los barcos y botes de pesca en las costas camagüeyanas.
El primer día, dirigentes, autoridades y especialistas que conforman los órganos de dirección a los diferentes niveles e instancias, activan los Consejos de Defensa provinciales y municipales; puntualizan los planes de reducción de desastres para lograr el alistamiento y cohesión del trabajo de esas estructuras, y en las Zonas de Defensa, bajo un supuesto peligro de desastre para el territorio.
Fiscalizan y controlan la situación de los recursos a movilizar, la coordinación y cooperación de los territorios y organismos con fuerzas especializadas y otras cuestiones contemplados en la planificación y organización de las acciones.
También comprueban los sistemas de aviso, comunicaciones e información, los aseguramientos a las diferentes medidas de protección y la evacuación de personas, bienes y recursos económicos.
¿Cómo es posible tanta sincronización pueblo-gobierno?
Por el Socialismo en Cuba, por esa voluntad política y económica de la Revolución que otorga prioridad al ser humano por encima de cualquier gasto material o riqueza alguna que hace suya la población protagonista, y por la democracia participativa cubana… y no es “teque”.
¿Qué sucedería ahora mismo en Brasil, si un fenómeno natural ocurriera, cuando Temer reduce los beneficios sociales que Lula y Dilma otorgaron y a los cuales dieron seguimiento? Las capas empobrecidas de Argentina también se las vieran negras porque Macri le cortó el agua y la luz a la “democracia”.
Todavía en el sur de los Estados Unidos (Luisiana, Misisipi y Alabama) muchos damnificados del huracán Katrina quedaron desamparados, y tampoco todos los que no murieron ahogados y pudieron “escapar” ante aquel irresponsable “¡Sálvese el que pueda!” pudieron regresar, porque sus viviendas y pertenencias fueron arrasadas por la terrible tormenta, considerada el peor en lo que va del siglo XXI en ese rico país. (Foto: Archivo)
