De hijos, árboles y poetas

Por Mariela Peña Seguí/ Radio Cadena Agramonte.

Decía el poeta libanés Gibran Kahlil Gibran: “Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues, ellos tienen sus propios pensamientos”.

La maternidad me ha hecho convencerme de que los hijos son semillas que sembramos y, como buenos sembradores, debemos esperar pacientemente que el árbol vaya creciendo poco a poco.

Lo regamos cada día con más o menos paciencia. Nos alegramos de cada rama que vemos nacer, nos enorgullecemos de cada fruto que crece de aquella semillita que un día sembramos con tantas esperanzas.

Esta mañana mi hijo mayor se ha ido a comenzar un nuevo camino.

Ha emprendido el último paso de su vida estudiantil. Ha comenzado la Universidad y, para mayor alegría, escogió una carrera en la que sigue mis pasos.

Lo vi marcharse, y me quedé pensando si él podía imaginar que mi alegría y mi orgullo eran mucho mayores que los suyos.

Tenía razón el poeta Gibran Kahlil Gibran: “Puedes esforzarte en ser como tus hijos, pero no procures hacerlos semejantes a ti, porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer. Tú eres el arco del cual, tus hijos como flechas vivas son lanzados. ¡Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea para la felicidad!”.

Mi hijo esta mañana me ha demostrado que el árbol que sembré hace 19 años ha comenzado a dar sus frutos.

Tantos desvelos, tantas lágrimas, tantas preocupaciones… todo valió la pena.

Todo lo repetiré con gusto, porque detrás viene mi pequeño tratando de demostrarme que él también podrá llegar.

Ambos me superarán y, entonces, yo podré estar tranquila. Habré cultivado bien mis dos semillas. (Foto de la autora)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *