Desde muy jovencito se vinculó a la tipografía al verse precisado a abandonar los estudios, aunque continuó cultivándose de forma autodidacta. En Santiago de Cuba, donde fue a residir, era repartidor y cobrador del periódico «El Estímulo», que dirigía el poeta José Manuel Poveda. Después fundó una revista literaria, «El Pensil», que aglutinó a un grupo de jóvenes escritores con inquietudes renovadoras en el campo literario. En el período comprendido entre 1912 a 1957 mantuvo casi ininterrumpidamente la publicación de la revista «Orto», en la que colaboraron relevantes escritores de Cuba y otros países de América Latina. Fue propietario de la imprenta «El Arte», que donó al Gobierno Revolucionario en los primeros años del triunfo.
