La persecución contra los esposos Rosenberg, Julius y Ethel comenzó en los duros inicios de la guerra fría en 1950, la represión contra los comunistas se había iniciado mucho antes de la adopción de la política contenida en la llamada doctrina Truman (esbozada en marzo de 1948 por el entonces presidente norteamericano Harry Truman que postulaba que Estados Unidos apoyaría con todos los recursos a aquellos pueblos que intentasen distanciarse del área de influencia de la Unión Soviética, o arremetería contra aquellos que trataran de promulgar regímenes de base popular y justicia social de contención del comunismo). En 1950 Edgar Hoover, entonces director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), en complicidad con los sectores más anticomunistas del gobierno, inició una apabullante campaña orientada a perseguir a los comunistas americanos, a conseguir que los vecinos se espiasen entre sí mismos. En julio de 1950 son detenidos los esposos Rosenberg acusados de espionaje a favor de la Unión Soviética, el 5 de abril de 1951 son condenados a muerte en la silla eléctrica. En aquel momento, el juez Irving Kaufman, fija la ejecución para el 15 de junio de 1953 siendo aprobada por Dwight D. Eisenhover quien era presidente del país para el día 19. La ejecución de los Rosenberg en esta fecha formó parte de la conspiración urdida por el poder, aunque la repercusión mundial del caso llevó al gobierno norteamericano a ofrecer a los condenados el perdón si aceptaban declararse culpables: en un emocionado rasgo de libertad y de coraje, los Rosenberg prefirieron mantener la verdad, aunque les costase la vida.
