El revolucionario y prócer de la independencia cubana, José Martí decide una vez organizado el Partido Revolucionario Cubano que su principal función es la preparación del ejército que debía incorporar a los veteranos de la primera guerra iniciada el 10 de octubre de 1868. El 29 de junio de 1892 comunica a los presidentes de los clubes revolucionarios que deben reunir «a todos los militares graduados en la guerra de Cuba» para tomarles sus votos sobre cuál debe ser el jefe superior a quien la Delegación ha de encomendar «la ordenación militar del Partido».
