1892- José Martí pronuncia un discurso en el Liceo Cubano de Nueva York, el cual -según describe el periódico Patria- es cerrado con los más atronadores aplausos. “Al retirarse de la tribuna -describe Patria- le abandonó por completo la voz debido a la laboriosa tarea que con el incansable tesón y energía que sólo él posee, llevó a cabo durante más de 10 horas de continuo trabajo”.
