«Su principal empeño, como ya lo había sido el de Varela, es reformar la enseñanza pública. Y como su maestro, combate el uso excesivo, el abuso de la memoria, y recomienda las lecciones sobre las cosas…». Tal fue el juicio que Enrique José Varona, patriota y maestro de la juventud cubana, emitió en la Revista Cubana el 1ro. de agosto de 1890, sobre otro grande de la pedagogía nacional: José de la Luz y Caballero (1800-1862), fundador del colegio El Salvador, discípulo distinguido de Varela, educador, hombre de bondad sólo comparable con su vastísima cultura, colaborador de publicaciones periódicas, redactor de libros y memorias, propulsor de cuanta actividad se relacionara con los problemas de la educación. En correspondencia con sus apellidos, este eximio cubano fue un caballero de la luz.
