Los insurrectos mambises permanecieron desde el día 23 hasta el 26 de septiembre en el recinto fortificado de Las Tunas, ciudad del oriente cubano; y al no poder sostenerla por más tiempo, el general Vicente García decide este día incendiarla, para que no sirviera nuevamente de refugio a la metrópoli española. En horas de la tarde, el general García de pie, frente a la casa que lo vio nacer, dio una orden tajante: «Capitán Silva, tome esa antorcha y empiece por ahí». El capitán Manuel Reyes Silva, asombrado le replicó: «General, pero esa es la casa de su familia»: a lo que Vicente García le contentó:- «Esa es la razón por lo que le digo que empiece por ahí». Con la toma y el incendio de la ciudad los patriotas asestaron un rudo golpe a los colonialistas españoles y obtienen un triunfo político-militar que repercutiría de manera alentadora en los campos insurrectos.
