Máximo Gómez fue escogido para dirigir la defensa de Bayamo después del alzamiento del 10 de Octubre. El coronel español Demetrio Quirós ya estaba en Baire y se dirigía con sus tropas contra el pueblo. Gómez decidió que en vez de esperarlos era mejor salir a su encuentro y sorprenderles. El 26 de Octubre de 1868 sale con un grupo de voluntarios y da una orden terminante: «Que nadie ataque hasta que yo en persona salte al camino y grite al machete». Le obedecieron al pie de la letra; fue la primera carga mambisa al machete en Cuba. Redujeron a dos columnas españolas que con más de docientas bajas tuvieron que replegarse hasta Santiago. Para los mambises fue una gran victoria que celebraron con entusiasmo. De esta forma Gómez fue muy pronto admirado entre los revolucionarios y ascendido a general del Ejército Libertador.
