Un terremoto de 5,9 grados en la escala abierta de Richter que sacudió el 27 de noviembre de 2005 la isla de Kishm, al sureste de Irán, causó daños por un valor de unos 50 millones de dólares. Unas 10 personas murieron a causa del temblor, que causó cerca de un centenar de heridos. El movimiento telúrico produjo graves daños en diez localidades, cuyos edificios quedaron destruidos entre el 40 y el 80 por ciento, y en dos ciudades la destrucción alcanzó el 90 por ciento de las infraestructuras. La isla iraní de Kishm, en la entrada del golfo Pérsico, fue la más afectada por un temblor que se llegó a sentir en los vecinos Emiratos Árabes Unidos.
