Una de las primeras medidas tomadas por el entonces presidente argentino, Raúl Alfonsín, fue la derogación de la Ley de Autoamnistía dictada por la junta militar del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional para salvarse de enjuiciamientos posteriores. La propuesta de Alfonsín fue aprobada una semana después por el Congreso argentino, y se convirtió en la primera legislación votada tras la restitución de la democracia.
