Los niños: garantía de un mundo mejor posible

Por  Dayana Cardona González/ Radio Cadena Agramonte.

La educación de los niños es responsabilidad, no única, pero sí fundamentalmente, de sus progenitores, a lo cual se suma la influencia de toda la familia, la escuela y la sociedad.

En ese proceso es innegable la gran cantidad de factores sociales y tecnológicos que pueden interferir en la labor educativa, por lo cual el apoyo de la escuela y la comunidad es trascendental si se desea formar individuos cultos y verdaderamente libres.

Por eso el Gobierno de Cuba garantiza los derechos fundamentales para las nuevas generaciones, tal y como se proclama en la Constitución de la República, al asegurarles la posibilidad de desarrollar libre y creadoramente su personalidad, sus aptitudes y capacidades.

Los pequeños son el mayor tesoro de nuestro proceso revolucionario y asumirán la continuidad lógica de un proyecto socialista que apuesta por su desarrollo. Por eso es tarea de todos favorecer el crecimiento físico e intelectual de los más chicos, con los principios éticos que caracterizan a la sociedad cubana.

Aprender es una necesidad y un derecho de los niños, pero en Cuba es también una prioridad que ellos y sus familias reciban la preparación necesaria desde los primeros años de vida.

Nuestra Isla ha creado múltiples espacios para contribuir a desarrollar las habilidades de los infantes desde las primeras edades, ejemplo de ello son los círculos infantiles (guarderías) y las escuelas primarias, entre otras instituciones.

Igualmente, si alguno no puede asistir a la escuela por determinada limitación físico-motora, los maestros van a su casa a impartirles las clases. Ese niño tiene los mismos derechos que los demás. También quienes viven con otros padecimientos, como los sordos y los ciegos, reciben la atención de profesionales de alto nivel en centros docentes especializados.

Cada año, cuando llega el tercer domingo de julio, se celebra en Cuba el Día internacional del Niño. La fecha se hizo oficial en 1925, a través de la Organización de las Naciones Unidas, la cual sugirió a los gobiernos de los distintos países que lo celebraran cuando cada uno de ellos estimara conveniente.

Es un deber de todos, ahora más que nunca, unirnos por nuestros pequeños; su futuro depende de nosotros. La familia y la sociedad tienen que entregarles cada día más amor y compresión, para formar mejores generaciones, comprometidas con el porvenir del país y su pueblo.

Para eso Cuba cuenta con servicios gratuitos de Salud y Educación, y con un amplio sistema de instituciones culturales, entre otros.  

En las manos de los niños está el futuro, pero si no los protegemos y guiamos adecuadamente, sin maltratos y enseñándoles a respetar a todos por igual, no será posible un mundo mejor. (Imagen: Archivo)

 

 

 

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