Por Marta Hernández/ ACN
Cada 21 de junio, el mundo celebra el Día Internacional del Sol, con el objetivo principal de enseñar a los seres humanos la importancia que tiene para la vida, y cómo se puede aprovechar su energía para el bien de la humanidad.
En el hemisferio norte la festividad coincide con el solsticio de verano, considerado el día más largo del año.
Esta oportunidad la aprovechan las organizaciones ecologistas para promocionar su empleo a favor del desarrollo social.
Desde los primeros momentos de la existencia del hombre, el Sol fue adorado; él aseguraba la luz, el calor y el crecimiento de las plantas.
En la mitología de muchas culturas era un dios, venerado a lo largo de la Historia por diferentes civilizaciones, como la egipcia, mesopotámica, mexicana, incaica, china, japonesa, griega o en religiones como la hinduista.
La prevalencia de esta adoración llega a nuestros días, los conocedores afirman que los rituales de prender velas para pedir a los santos, proteger a un ser querido, o alumbrarle el camino a quien anda en malos pasos, es una reminiscencia de la ancestral veneración a la estrella luminosa.
Esa devoción llevó a que sea la única del espacio sideral que tiene título nobiliario, pues se le conoce como el Astro Rey.
El Sol mismo es una potencia inmensa, con una carga energética que nuestra mente no puede abarcar, en un solo segundo, produce más energía que toda la generada por la humanidad desde sus orígenes a la fecha.
Su intensidad determina los estados psicológicos, muchas personas aseguran que en los días nublados se sienten deprimidas, y no falta quienes recurren a su luz y calor para recuperar el cuerpo luego de un padecimiento intenso.
Los cambios climáticos provocados por las acciones dañinas que el hombre realiza en la Tierra, conllevan a que la intensidad del brillante astro llegue a niveles dañinos para la salud.
Autoridades médicas recomiendan protegerse de su luz en las horas de más intensidad, o sea, el mediodía. También se indica medir la exposición de menores y ancianos, porque su vigor puede causar daños.
Cuba figura entre las naciones que ya dan empleo a esta energía renovable; muchas escuelas, consultorios médicos y otras instalaciones de uso social, sobre todo ubicadas en zonas muy intrincadas o de difícil acceso, funcionan con paneles solares.
También la Isla protagoniza acciones a favor del medio y por la protección de la capa de ozono, coraza protectora del planeta azul, que regula la llegada de los rayos del Sol hasta los terrícolas
Coincidentemente, el 21 de junio los trabajadores forestales cubanos celebran su día, conocedores de la importancia que tiene ese astro para el crecimiento y desarrollo vegetativo de las plantaciones, y el rol que desempeñan los árboles para refrescar la atmósfera y reducir las cargas contaminantes. (Foto: Archivo)
