Una bacteria que habita en las piedras coralinas, material base del que están construidas las murallas de la ciudad colombiana de Cartagena, devora hoy en silencio el monumento nacional.
Citado por el periódico El Tiempo, un estudio de la Universidad de Cartagena revela que “la piedra de la muralla es porosa y por tanto susceptible de deteriorarse con el agua, el viento, el cloruro de la sal marina, las colonias de microorganismos que la comen como si fuera su alimento preferido”.
Según Alba Barbosa, investigadora del centro superior de estudios, “tenemos que actuar de manera urgente contra la Concha Negra, una enfermedad que ataca a los monumentos históricos de América y el Caribe, de ciudades que presentan una alta humedad y elevadas temperaturas como Cartagena de Indias”.
Explicó que el clima cartagenero es “perfecto para la proliferación de algunos tipos de algas, bacterias, líquenes y material biológico que vive en el interior de las murallas. Lamentablemente este material biológico se alimenta de la misma roca”.
Barbosa advirtió que actualmente las murallas se encuentran en grado dos de deterioro. Esta es una escala empírica que mundialmente se usa en áreas inmóviles, agregó.
Esto significa, puntualiza, “que hay cristalización masiva y dentro de la roca ya hay fractura interna que es urgente controlar. En algunos sitios de la muralla ya se observan deterioro y oquedades”.
Por otra parte, el paso de buses y carros de carga pesada también afectan el cordón amurallado en el departamento de Bolívar, al norte de Colombia.
Al respecto, el ingeniero Jorge Álvarez precisó que “el sistema masivo de transporte ejerce efectos sobre la muralla y sus cimientos porque las vibraciones que se transmiten por el suelo llegan como una honda a las estructura que poco a poco sede en los materiales y seguramente desestabilizan algunos tramos y sectores”.
El 8 de septiembre del 2014 las patrimoniales murallas cartageneras celebraron 400 años de historia. La primera piedra de lo que sería su construcción fue puesta en 1614.
Los primeros diseños fueron hechos en 1594 por puño y letra de Bautista Antonelli, un ingeniero de la marina italiana que tenía experiencia de la construcción de murallas en el Mediterráneo.
De acuerdo con El Tiempo, este sería el primer epílogo para la construcción de las fortificaciones militares concebidas por ingenieros italianos, pero levantadas con sudor y sangre por las manos de miles de negros esclavos: una obra arquitectónica que marcó el rumbo de la historia de Colombia. (Texto y foto: PL)
