Moscú, 11 feb.- Una vasta nube de polvo que cubrió Europa en marzo de 2022 escondía un sorprendente secreto: restos de contaminación radiactiva. Según un nuevo estudio publicado en Science Advances, este polvo contenía vestigios de las pruebas nucleares realizadas por EE.UU. y la URSS durante la Guerra Fría.
Investigadores de la Universidad de París-Saclay (Francia) llegaron a este descubrimiento tras analizar 110 muestras de polvo recolectadas en seis países europeos. El origen del polvo se rastreó hasta el desierto del Sáhara, conocido por enviar tormentas de arena a través del Mediterráneo. Observaciones y cálculos de trayectoria confirmaron que el polvo provenía del sur de Argelia, incluyendo la región de Reggane, donde Francia llevó a cabo sus primeras pruebas nucleares atmosféricas en los años sesenta.
