EE.UU, 9 may.- El sentido de la belleza no pertenece solo a los adultos, sino que surge ya en los primeros meses de vida y luego se va afinando con el paso del tiempo, a medida que se desarrollan las funciones cognitivas.
Así lo demuestra un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B por investigadores de la Universidad de Grenoble-Alpes, en Francia.
Investigaciones previas ya habían mostrado que los niños muy pequeños, incluso los recién nacidos, pueden manifestar preferencias visuales por formas curvas y simétricas, colores o rostros que también resultan más atractivos para los adultos.
Los investigadores coordinados por David Méary intentaron entonces comprender qué hace que bebés y adultos compartan preferencias similares.
En particular, se centraron en la percepción de la belleza, entendida no como una valoración individual de lo estéticamente agradable, sino como un estado mental de bienestar que genera mayor atracción hacia algunas cosas en comparación con otras.
Méary y sus colaboradores realizaron una serie de experimentos con bebés (de entre 4 y 24 meses) y voluntarios adultos, a quienes se les mostraron durante pocos segundos pares de imágenes compuestas por puntos en una pantalla.
Se observó así que tanto bebés como adultos tendían a mirar durante más tiempo las mismas imágenes, probablemente porque les resultaban atractivas. Esta preferencia se desarrolló con el tiempo y apareció de forma más clara a medida que aumentaba la edad.
La respuesta estética, de hecho, surge más tarde que la simple reacción de orientación hacia características visuales que captan la atención (como una disposición espacial uniforme de los puntos), aunque es más duradera y se observó en la mayoría de los participantes jóvenes.
Esta respuesta tardía sugiere la participación de procesos cognitivos más complejos que los mecanismos básicos que guían la atención visual. (Texto y Foto: Cubasí)
