Camagüey, 11 may.- En el último lustro la producción de leche ha dejado mucho que desear en esta provincia. El esfuerzo de los ganaderos se diluye entre el predominio de razas vacunas menos productivas, la crítica situación de los caminos; los problemas con la contratación, la alimentación del ganado y otros muchos más.
Para colmo, el bloqueo energético del Gobierno de los Estados Unidos ha hecho caer las asignaciones de combustibles, entorpeciendo aún más el proceso.
Pero aquí, por tradición y compromiso, se buscan alternativas para sostener el acopio y distribución de la leche a niños, gestantes y otros grupos poblacionales.
Afectaciones reales
Como detalla Antonio Manuel de Valdivia Hidalgo, representante de ganadería en la delegación territorial del Ministerio de la Agricultura, el acopio se ha complejizado al punto de que, por ejemplo, el pasado 31 de marzo se recogió solo el 23% de la leche prevista (58 mil 300 litros), una cifra que en otros tiempos hubiese podido cumplirse sin mayores problemas.
“Esta es una provincia muy grande -explica el subdelegado-, y acceder a la mayoría de los puntos ha sido imposible por la falta de combustible. Hemos llegado a estar en cero.
La realidad es dura, por lo que hemos creado comisiones municipales para tratar de no perder ni un litro”.
A caballo, en carretones o hasta en bicicletas, los campesinos acercan su producción hasta los puntos de enfriamiento, y en las carreteras de mejores condiciones se ha apelado a triciclos eléctricos. En el municipio de Vertientes han utilizado hasta motores de vía, chispitas, mucho más ahorradoras de combustible, para aprovechar las líneas del ferrocarril.
Sobrevivir en medio del caos
En las últimas semanas de abril la cabecera provincial recibe menos leche que años atrás, lo que ha alargado la frecuencia de entrega a las bodegas. Aunque ello no ha implicado desvíos ni pérdidas. De hecho, la producción que no llega a la ciudad se distribuye en los propios municipios.
Según destaca De Valdivia Hidalgo, han comenzado a certificar con las bases productivas toda la leche que no pueden llevar a la industria, para que se entregue a hogares maternos y asilos de ancianos, o se venda directamente a las comunidades.
“Es leche con calidad, solo que no se pasteuriza”, asegura el especialista. Así se han redistribuido más de un millón 190 mil litros en lo que va de año y junto con los entregados a la industria suman más de tres millones 980 mil litros.
Carlos Isel Hidalgo Aguilar, un ganadero del municipio de Najasa que ha llegado a promediar más de 500 litros diarios, es uno de los productores a los que no le recogen leche. Su finca El Maguey se ubica a más de 70 kilómetros de la ciudad de Camagüey, al final de un camino que fue reparado por última vez hace dos años. Sin combustible salir de allí es una tarea titánica.
Iselito, como lo llaman todos, no está de brazos cruzados. Siguiendo un consejo del vicepresidente, Salvador Valdés Mesa, hoy tiene un proyecto de desarrollo local para elaborar queso.
Antes dependía exclusivamente de los excedentes, ahora todos sus ordeños van a las cubas. “Con tanta leche estoy haciendo más producciones. Puedo decir orgulloso que todo el queso que se vende en las cafeterías del municipio se elabora aquí.
También, gracias a la camioneta que tengo por un convenio con China, he llevado leche y queso hasta la ciudad de Camagüey, a hospitales y otros destinos priorizados”.
Pero no todos los guajiros corren con tanta suerte, reconoce. “Ojalá y esta situación contribuya a brindar más autonomía a los municipios. Lo importante es que la leche y sus derivados no se pierdan y lleguen al pueblo con precios asequibles. A pesar de la crisis económica hemos demostrado que se puede”. (Fuente: Trabajadores)
