El 11 de mayo de 1941 una importante noticia circuló en la prensa camagüeyana de la época, desde esa fecha la región contaba con un hospital destinado a la atención materna… y antes de arribar a la primera década de existencia nació en uno de los salones de parto Jorge Luis Porrata Mauri, un nombre imprescindible a la hora de relatar el devenir de la institución asistencial.
Antes de llegar al mundo de la Ginecobstetricia, Porrata inició el andar académico en la entonces escuela rural de Santayana, la escuela Superior Siete, La Avellaneda, Noel Fernández y el Instituto de Segunda Enseñanza; y de ahí partió para La Habana a estudiar la carrera de Medicina.
La Ginecobstetricia no era la primera opción dentro de las diferentes especialidades médicas, pero afirma que cuando la descubrió quedó atrapado.
“En primer lugar por los nacimientos. Hacer un parto para mí es algo muy emocionante, traer al mundo a un bebé que sea saludable; y la satisfacción de la madre, de la felicidad, la alegría, la contentura que siente de tener un hijo. Y en eso atrapó mi corazón, mis sentimientos humanos quedaron desde ese momento conectados a la especialidad”.
Confiesa haber salvado muchas vidas, suceso entendible en más de 50 años dedicados a la salud. “Aquí y en cuatro países. Por ejemplo estuve en Angola, Guyana, Etiopía y Belice”.
Y con sano orgullo se sabe el más longevo de los médicos en activo del Hospital Materno Ana Betancourt de Mora, y en esta fecha de celebración recuerda a compañeros de diario actuar. “El doctor Rojas, Arnaldo Hernández, José Luis, José Clemente, Luis Montalvo, que es un pilar fundamental de este hospital; y así muchos que fueron mis estudiantes y actualmente son columnas vertebrales para el trabajo en este centro.
Sigo con estudiantes de cuarto año, internos y residentes en la formación; imparto la conferencia sobre Climaterio y menopausia; además, doy seminarios también con los alumnos. Y de verdad que me siento muy satisfecho y orgulloso de haber hecho esta especialidad y no haber hecho la otra, que en La Habana estaba inspirado con la Medicina Interna en el Clínico Quirúrgico, y luego quería hacer cirugía, pero esta fue la que me atrapó hasta el día de hoy y sigo atrapado en ella. Creo que no me equivoqué y dirigí mis pasos a hacer una especialidad que es muy grande y muy bonita y que actualmente sigo desempeñándola con mucho amor y devoción. Y hasta los últimos días de mi vida, que mientras tenga fuerza seguiré desarrollando la Ginecobstetricia en este hospital”. (Texto: Diosmel Galano Oliver/Radio Cadena Agramonte)
