José Martí y la urgencia de ser periodista

Hay quienes creen que el periodismo es solo un oficio, una cuestión de llenar espacio entre avisos. Una vez hubo un hombre, de aquellos que supo convertir la crónica en un arma, la entrevista en un acto de amor y la noticia en una trinchera. Ese hombre fue José Martí.

Leer a Martí, el periodista, es encontrarse con un heraldo que no esperaba a que la historia llamara a su puerta, él salía a buscarla con la fusta en la mano y la espuela en el tacón, como él mismo aconsejaba. Porque para Martí, que fue corresponsal en Estados Unidos, México, Argentina y Venezuela, no había tiempo que perder en verborreas huecas “Que un periódico sea literario no depende de que se vierta en él mucha literatura, sino que se escriba literariamente todo” .
En sus crónicas para La Nación de Buenos Aires o para La Opinión Nacional de Caracas, el Maestro no solo pintaba con palabras el frenesí del Norte industrial o la melancolía de nuestros pueblos. En cada linea se jugaba la vida al describir los atropellos del expansionismo yanqui, al destapar las injusticias contra los obreros o al contar las maravillas y miserias de los deportes y las artes, José Martí estaba haciendo periodismo de altura, de ese que duele y que denuncia.
Decía Martí que el periodismo “debe ser coqueto para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir” .
Nosotros, los periodistas de a pie,  estamos obligados a ser ese guerrero. No hay neutralidad posible cuando se habla por los que no tienen voz.
Hoy, que vivimos en la era de la inmediatez y la pose, vuelvo a mirar al Apóstol. Aquel hombre que fundó el periódico Patria y que sabía que la pluma era tan poderosa como el machete, nos dejó el mejor cetro que puede empuñar un redactor, el de la conciencia.
Porque al final, ser periodista como Martí es entender que detrás de cada suceso hay un corazón humano. Es sentir la consternación por los caídos y la rabia por la injusticia. Es escribir con los dedos manchados de tinta y de tierra, dispuestos a cantar las glorias y a señalar las espinas. Este es el periodismo que, como soñó Martí, ningún tirano puede soportar. (Martha Karla Gutierrez Pacios/Estudiante de Periodismo/Radio Cadena Agramonte) (Foto: Tomada de Internet)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *