Camagüey, 5 jun.– En el contexto del Día Mundial del Medio Ambiente, las filiales camagüeyanas de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF) y la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) refuerzan su trabajo conjunto para mitigar los efectos del cambio climático en el territorio.
Ambas organizaciones han centrado sus esfuerzos en promover prácticas sostenibles que integren la producción de alimentos con la conservación de los ecosistemas. Desde la capacitación en fincas hasta la implementación de tecnologías silviculturales, el gremio técnico y los productores locales demuestran que es posible producir sin depredar, justo cuando la Isla enfrenta períodos severos de sequía y eventos hidrometeorológicos extremos.
Una de las principales líneas de acción ha sido el fomento de actividades silviculturales y el silvopastoreo, sistemas que combinan árboles, forrajes y ganado en una misma parcela. Estas prácticas no solo mejoran la calidad del suelo y retienen la humedad, sino que también proporcionan sombra y refugio a los animales, reduciendo el estrés térmico.
El silvopastoreo ha demostrado ser una alternativa viable para incrementar la producción lechera y cárnica, al tiempo que secuestra carbono y protege las fuentes de agua. En fincas demostrativas de municipios como Sibanicú y Minas, los campesinos han adoptado estas técnicas con resultados alentadores.
La labor de capacitación impulsada por ambas asociaciones incluye también la enseñanza en fincas para la implementación de policultivos con frutales y el establecimiento de cortinas rompevientos.
Estas estructuras vegetales, compuestas por árboles de rápido crecimiento, actúan como barreras naturales que reducen la velocidad del viento, evitan la erosión eólica y protegen los cultivos sensibles. Asimismo, los técnicos de ACTAF han promovido la exención parcial del monocultivo tradicional, incentivando sistemas diversificados donde coexisten frutales como el mango, la guayaba y la ciruela con cultivos de ciclo corto.
Con ello se logra una mayor resiliencia ante plagas y eventos climáticos adversos, además de un aprovechamiento más eficiente del suelo.
En el capítulo de restauración ecológica, destaca el trabajo con proyectos de reforestación con bambú en cuencas hidrográficas en las propias fincas de los productores.
El bambú, por su rápido crecimiento y extenso sistema radicular, fija márgenes de ríos y arroyos, reduce la sedimentación y filtra contaminantes.
Las filiales camagüeyanas han organizado jornadas de plantación participativas con campesinos y jóvenes, vinculando esta actividad a la protección de los cotos genéticos de especies autóctonas.
A la par, los productores han asumido el compromiso de preservar semillas criollas y razas de animales adaptadas a las condiciones locales, creando pequeños bancos genéticos comunitarios que fortalecen la ganadería sostenible.
Ambas asociaciones han priorizado la protección de las colmenas ante los embates del cambio climático. Los apicultores del territorio, asesorados por técnicos de la ACPA, han implementado medidas como la ubicación de apiarios en zonas con árboles melíferos resistentes a la sequía, la instalación de bebederos sombreados y el monitoreo constante de la varroasis, enfermedad agravada por el estrés térmico.
Estas acciones no solo salvaguardan la producción de miel —renglón exportable clave para Camagüey— sino que garantizan la polinización de los cultivos y la vegetación silvestre.
En el Día Mundial del Medio Ambiente, las filiales reiteraron que el equilibrio entre técnica, tradición y conciencia ecológica es el mejor legado para las futuras generaciones de campesinos camagüeyanos. (Maykel Torres La Rosa/ Radio Cadena Agramonte) (Foto: Tomada de Internet)
