La Habana, 30 jun.- Los Leones de Industriales y los Leñadores de Las Tunas afinan hoy sus armas para iniciar mañana, en el Estadio Latinoamericano, la final al mejor de siete juegos de la IV Liga Élite del Béisbol Cubano.
Han sido, sin discusión, los dos colosos del torneo, con unos Leones que dominaron la fase clasificatoria y despacharon en cinco juegos a Mayabeque, y unos Leñadores que, segundos, necesitaron seis para doblegar a Holguín.
Bajo la guía de Guillermo Carmona, los capitalinos regresan a una final con el peso simbólico del favoritismo, respaldados por seis triunfos en ocho duelos ante los verdirrojos en la temporada y por una estructura que hoy parece blindada.
Industriales exhibe un engranaje casi perfecto, donde los refuerzos han afinado una maquinaria de ofensiva oportuna y de largo alcance, velocidad en las bases, profundidad en la banca, y un binomio de pitcheo y defensa que marca la diferencia en la Liga.
Nada queda de aquel conjunto barrido por los tuneros en la final de la Serie Nacional 62, porque este equipo respira cohesión, liderazgo y oficio, con la urgencia histórica de devolver a la capital un título que se le niega desde hace 16 años.
Pero Las Tunas llega con el linaje reciente de la dinastía, tres coronas nacionales que sostienen el respeto de un bloque que no se quiebra, incluso cuando parece ceder terreno.
Los discípulos de Abeicy Pantoja apuestan por una artillería capaz de inclinar cualquier partido, acompañada de un pitcheo y una defensa que, sin ser deslumbrantes, han sabido sostener el pulso en los momentos decisivos.
Experimentados, combativos y cohesionados, los Leñadores mezclan la sangre joven con la sapiencia veterana, y aunque crecen al amparo del Bosque Encantado del Julio Antonio Mella, han demostrado que también saben talar en terreno ajeno.
Será una final de ajedrez fino, donde cada movimiento desde el banquillo puede torcer el destino, y por eso ambos estrategas reforzaron sus filas con brazos veloces y probados, Kevin Hernández por los azules y Leodan Reyes por los tuneros.
El diamante del Latino será entonces escenario de una batalla donde no caben titubeos, porque entre el rugido de los Leones y el hachazo de los Leñadores solo quedará en pie quien logre convertir la presión en leyenda. (Fuente: Prensa Latina)
