Camagüey, es una ciudad llena de historias mágicas y tradiciones. Uno de sus mayores atractivos y que atraen gran número de visitantes, son sus iglesias. Una de las leyendas más sorprendente: la virgen de la Merced. La historia más antigua sitúa el origen del culto en el año 1601.
Cuenta la leyenda que una imagen milagrosa de la Virgen de la Merced emergió de las profundidades del agua en el lugar donde hoy se erige la iglesia con el mismo nombre. Este acontecimiento fue interpretado como una señal divina, y el sitio se convirtió de inmediato en un lugar de culto.
La historia de la iglesia es tan fascinante como la de la Virgen. El convento de la Mercedarios fue fundado en 1601 por los farailes Gaspar de la Rocha y Luis Fernández. Lo hicieron en una ermita de madera y guano, donada por un vecino llamado Juan Griego y dedicada a Nuestra Señora de Altagracia.
El edificio, ubicado en la Plaza de los Trabajadores, que podemos apreciar, hoy inició su construcción más tarde. El actual templo de tres naves, de ladrillos y bóvedas, fue concluido en 1748. A lo largo de los siglos, el convento anexo a la iglesia no solo fue un hogar para los frailes. Sirvió como cuartel militar en varias ocasiones (1820-1824, 1852, 1868), albergó la primera biblioteca pública de la ciudad (1831-1870), y hasta fue utilizado como prisión y sede de la Audiencia. Es una iglesia que ha sido testigo y protagonista de la historia de Camagüey.
Muchos turistas y agramontinos llegan a la ciudad con ganas de conocer los secretos que esconden la Merced, como también es conocida. Uno de los más populares es el Santo Sepulcro. Este es un impresionante ataúd de plata maciza que data de 1762. Fue mandado a construir por Fray Manuel de la Virgen Agüero al platero mexicano Juan Benítez Alfonso.

La leyenda local añade un toque mágico: se dice que Fray Manuel gastó 23,000 monedas de plata en esta y otras obras, y que, durante el proceso de fundición, el público acudía a observar y arrojaba monedas de oro y plata al «caldo» que preparaba el artífice. Por otro lado, el altar original, también de plata laminada, fue trágicamente destruido por un incendio en 1906. El actual, de estilo neogótico, fue donado y traído desde Barcelona, España, en 1909, y representa una nueva etapa en la historia del templo.
La devoción a la Virgen de la Merced es tan antigua como la propia ciudad. En 1800, la Audiencia de la Villa declaró fiestas anuales dedicadas a la Merced, equiparándolas a las de la Caridad, lo que demuestra la importancia de esta tradición en la vida de los camagüeyanos desde hace siglos.
La Iglesia de la Merced, con su convento, sus catacumbas donde se enterró a los fieles hasta 1814, y su imponente torre, sigue siendo un punto de referencia espiritual e histórico en el corazón de la ciudad. (Texto: Ana Laura Camacho La Rosa/Radio Cadena Agramonte)
