EE.UU 1ro ago.- El cierre del controvertido centro de detención de inmigrantes conocido como «Alligator Alcatraz», en los Everglades de Florida, lejos de representar un repliegue de la política migratoria de Donald Trump, parece marcar el inicio de una nueva etapa: la búsqueda de una instalación permanente de gran capacidad en el área metropolitana de Miami para sostener el endurecimiento de las deportaciones.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) lanzó una licitación para contratar una instalación «llave en mano» con capacidad para al menos 700 detenidos, ubicada dentro de un radio de 80 kilómetros de la oficina regional del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en Plantation, al oeste de Fort Lauderdale.
El complejo deberá estar preparado para brindar alojamiento, atención médica y de salud mental, transporte, alimentación, seguridad y todos los servicios vinculados a la detención de inmigrantes bajo custodia federal.
La iniciativa forma parte de un plan más amplio del DHS para ampliar significativamente su infraestructura de detención en todo Estados Unidos.
La agencia también busca centros con capacidad para 1.800 camas en el área de Filadelfia y 1.500 en las regiones de Seattle y Denver, en previsión de un incremento de los arrestos migratorios.
El anuncio llega pocas semanas después del desmantelamiento de «Alligator Alcatraz», el polémico centro levantado en tiempo récord en los Everglades, que durante casi un año simbolizó la política de «tolerancia cero» impulsada por Trump y el gobernador de Florida, Ron DeSantis.
Oficialmente, el cierre fue atribuido a la temporada de huracanes y al carácter temporal de las instalaciones, aunque estuvo precedido por fuertes cuestionamientos judiciales, ambientales y de organizaciones de derechos humanos.
Sin embargo, para organizaciones de defensa de los inmigrantes, la nueva licitación demuestra que el gobierno federal no pretende reducir su capacidad de detención, sino sustituir un centro improvisado por una infraestructura más estable y posiblemente de mayor permanencia.
La decisión coincide además con el final del Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 300.000 haitianos, luego de que la Corte Suprema permitiera al gobierno avanzar con la medida mientras continúan los litigios en tribunales inferiores.
Esa decisión abrió la puerta a un aumento de las detenciones y deportaciones, especialmente en el sur de Florida, donde reside una de las comunidades haitianas más numerosas del país.
En ese contexto, activistas realizaron esta semana una protesta frente al centro de procesamiento de ICE en Miramar, denunciando un incremento de las detenciones y una creciente participación de autoridades locales en las operaciones federales.
Representantes del American Friends Service Committee afirmaron haber observado movimientos inusuales en las instalaciones, incluyendo la presencia de vehículos de empresas especializadas en estructuras temporales y la instalación de baños químicos en el estacionamiento, además de cambios en los procedimientos de ingreso de detenidos.
«No sabemos exactamente qué están preparando, pero claramente algo cambió», señalaron integrantes de la organización, quienes también denunciaron que familias detenidas están siendo trasladadas a hoteles antes de ser deportadas, permaneciendo incomunicadas durante más de 24 horas.
La posible construcción de un gran centro de detención en el sur de Florida refleja un cambio de estrategia.
Mientras «Alligator Alcatraz» fue concebido como una solución de emergencia, aislada en los Everglades y rodeada de polémicas por su impacto ambiental y las condiciones de reclusión, el nuevo proyecto apunta a consolidar una infraestructura permanente e integrada al sistema nacional de ICE. (Texto y Foto: Cubasí)
