Fidel: Ese es el mío

Hoy es 13 de agosto. El aire tiene otro peso. No es un día cualquiera, es la fecha exacta donde el tiempo se dobla para abrazar el centenario del hombre que supo llorar con los que sufren y sonreír con los que esperan. Cien años de aquel cubano de carne y hueso al que llamamos con la ternura de los íntimos, tan solo Fidel.

Lo extrañamos. Extrañamos esa manera suya de escuchar, como si el mundo se detuviera solo para que el último desposeído cupiera entero en su pecho. Extrañamos aquella voz que se volvía un susurro cuando hablaba de los olvidados, y aquella mirada que no soportaba las injusticias porque las llevaba tatuadas en el alma. Extrañamos al más sensible, al que convertía la política en un acto de amor, al que no entendía la grandeza si no era desde la orilla del humilde.

Pero este aniversario no es para quedarnos mudos frente a su recuerdo. Su antorcha sigue ahí, pero la llama necesita el oxígeno de nuestra coherencia. Que ese oxígeno sea nuestra mano tendida, nuestra conciencia despierta, nuestra rebeldía contra toda indiferencia. Que su legado no sea polvo en un libro, sino fuego vivo en la calle, en el consultorio, en la escuela, en cada rincón donde un ser humano lucha por conservar su dignidad.

Reflexionemos, porque él nos enseñó que pensar duele, pero que duele más no hacerlo. Y si hoy, al recordarlo, se nos escapa una lágrima, que no sea de nostalgia estéril, que sea de esas lágrimas que riegan la tierra y nos fuerzan a seguir plantando su verdad. Llorar por él es reconocer que nos dejó huérfanos de un abrazo inmenso. Recoger su antorcha es convertirnos en el abrigo que el mundo necesita.

Fidel, Fidel… desde este 13 de agosto que te ve cumplir un siglo de luz, te lloramos con el alma encogida, pero te juramos con el puño en alto que los humildes siempre tendrán quien los defienda.

Hoy cumples cien años. Y nosotros, aquí, juramos ser el viento que nunca deje apagar tu llama.

Que duela. Que comprometa. Que arda para siempre. (Texto y foto: Yalieski Rivero Alvarez/Radio Camagüey)

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