En Camagüey equipos multidisciplinarios realizan inspecciones hasta el 15 de septiembre para controlar los precios desmedidos de productos básicos como aceite, pollo y picadillo.
La revisión incluye el análisis de fichas de costos para detectar abusos o especulación, y se aplican sanciones como decomisos o ventas forzosas. El objetivo no es cerrar negocios, sino regular precios y garantizar el pago electrónico obligatorio, aunque se han detectado violaciones en artículos de primera necesidad y resistencias como el cierre de puertas ante los inspectores.
La población, especialmente los jubilados, enfrenta una realidad angustiante: un solo pomo de aceite puede costar más que el salario mínimo (tres mil 100 pesos).
Los inspectores reconocen que hace falta prevención y cultura económica, y prometen seguimiento periódico. La gente espera que estas medidas no sean puntuales, sino sistemáticas, para frenar los abusos y aliviar la crisis cotidiana. (Texto y foto: Chelsea Martínez Riera/Radio Cadena Agramonte)







