Camagüey, 9 may.- En la mirada de Anamery Ramos de Armas, conocida como Anita, se refleja la ternura de quien comienza a vivir su vida al compás de la música que interpreta.
Sus familiares y amigos la observan de cerca, mientras la sensibilidad del momento llena el ambiente. Anita levanta lentamente la vista, con delicadeza, y reconoce la emoción de quienes la acompañan, ahora desde un escalón más bajo, porque ha llegado su momento para brillar.
Así se vivió en el recital de graduación del nivel medio, donde cerca de veinte jóvenes —especialistas en chelo, contrabajo, viola, percusión, cuerdas pulsadas y percutidos— del Conservatorio de Música José White defendieron sus obras en la Sala de Conciertos José Marín Varona, en la ciudad de Camagüey.
Anamery, destacada en la especialidad de violín, junto a dos compañeros, continuará sus estudios superiores en la filial del Instituto Superior de Arte de la provincia.
Cada detalle de la presentación tuvo un significado especial, incluso el verde de su vestido, símbolo de esperanza, esa misma esperanza que aprendió gracias a profesores como Gaspar Velázquez y a la pianista acompañante Lídice Fernández Primelles.
La joven promesa de la música obtuvo la máxima calificación en el acto académico, otorgada por el presidente del tribunal, Eduardo Campos Reid, jefe de cátedra de cuerdas y director de la Orquesta Sinfónica de Camagüey.
Los artistas interpretaron obras que conquistaron al público, reflejando con orgullo los talentos que emergen en la isla y la importancia de promover nuestra cultura. (Gladys Dailyn Morera Cordero/Radio Cadena Agramonte) (Foto: Cortesía de la entrevistada)
