Minas, Camagüey, 21 oct.- Mirar, escuchar, transmitir y crear son acciones que se aprenden en colectivo sin dejar de crecer individualmente. Estas habilidades se desarrollan con la práctica, la orientación y la sensibilidad necesarias para alcanzar una presentación artística de calidad.
Ese proceso tiene lugar, muchas veces de manera silenciosa, en las Casas de Cultura de Minas: la Municipal «26 de Noviembre», la «Julián del Casal» del Consejo Popular Senado y la «Alejo Carpentier» de Lugareño.
En estos espacios, los talleres de apreciación y creación permiten que niños, jóvenes y adultos no solo se acerquen al arte, sino que aprendan a comprenderlo y expresarlo. A través de la apreciación se educa la mirada y el oído: se aprende a observar un cuadro, escuchar una melodía, descubrir el significado de un poema, valorar una danza y reconocer, en cada manifestación, una parte de la cultura que nos identifica.
Por su parte, los talleres de creación conducen hacia otro momento del aprendizaje, el hacer. Escribir, pintar, bailar, actuar, interpretar o experimentar transforman al aficionado, quien deja de ser un simple espectador para convertirse en protagonista de su propia expresión artística.
Entre apreciar y crear se construye algo que trasciende el escenario, pues se forjan personas sensibles, capaces de colaborar en equipo, valorar el esfuerzo ajeno, desarrollar sus habilidades y reconocerse como parte de una comunidad cultural.
De estos espacios nace y se consolida el Movimiento de Artistas Aficionados y, con él, un valor esencial, la identidad de un pueblo. Detrás de cada canción, danza, obra o poema existen horas de aprendizaje, disciplina y acompañamiento. Instructores de arte y promotores culturales enseñan con paciencia a quienes, un día, se atreven a dar el primer paso para descubrir cuánto pueden crear.
En las Casas de Cultura de Minas se aprende, precisamente, que el arte también se cultiva. Cuando ese cultivo se hace con amor y constancia, el resultado trasciende los escenarios para integrarse definitivamente al alma de la comunidad. (La Voz del Bayatabo) (Foto: Tomada de Internet)
