La Habana, 17 ago.- El fenómeno El Niño podría marcar el comportamiento del clima en Cuba durante 2026, escenario ante el cual las instituciones del país mantienen un seguimiento preventivo ante posibles períodos de temperaturas elevadas, menor disponibilidad de lluvias y riesgo de sequía meteorológica.
La advertencia procede del Instituto de Meteorología de Cuba (Insmet), cuyos especialistas evalúan los patrones climáticos sobre la isla mientras en el territorio nacional avanzan las labores de atención a los estragos causados por fenómenos meteorológicos recientes.
El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se origina por la elevación de las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental por encima de sus valores habituales.
De acuerdo con el análisis técnico del Insmet, las condiciones asociadas a este evento climático podrían favorecer durante el período estival un incremento de las temperaturas y una reducción en los volúmenes de precipitación.
Ante este pronóstico, los organismos estatales evalúan el comportamiento del estrés hídrico y la disponibilidad de agua para resguardar el consumo de la población, la producción agrícola y el desarrollo económico del país.
En el ámbito meteorológico, la presencia de El Niño suele asociarse a una moderación general en la formación de ciclones en la cuenca del Atlántico.
Sin embargo, los especialistas cubanos insisten en mantener la vigilancia y las medidas de preparación, dado que la reducción de la actividad global no descarta el paso de sistemas sobre la isla.
El pronóstico oficial del Insmet estima en 40 % la probabilidad de que Cuba sea impactada directamente por al menos un huracán durante la actual temporada, que concluye el 30 de noviembre. En el caso de las tormentas tropicales, la posibilidad de afectación asciende al 75 %.
Las estimaciones científicas contemplan la formación de hasta 11 ciclones tropicales en toda la región: ocho en la cuenca del Atlántico, dos en el mar Caribe y uno en el golfo de México.
Del total previsto, cinco sistemas podrían alcanzar la categoría de huracán y dos de ellos llegarían a intensidades de categoría 3 o superior en la escala Saffir-Simpson.
Estas proyecciones sustentan los protocolos preventivos que el sistema de Defensa Civil y el Insmet ejecutan de manera permanente para la protección de la población y los recursos económicos.
Un esfuerzo sostenido de reconstrucción tras el paso de Melissa
Las evaluaciones sobre El Niño se integran al trabajo de recuperación que el país despliega tras el impacto del huracán Melissa en las provincias orientales de Guantánamo, Granma, Holguín y Santiago de Cuba.
El evento meteorológico registró ráfagas de viento de hasta 200 kilómetros por hora e intensas precipitaciones que alcanzaron los 400 milímetros en localidades del oriente cubano.
Gracias a las acciones previas de evacuación y resguardo, el paso del huracán no causó pérdidas humanas, aunque las severas condiciones climáticas generaron afectaciones materiales de consideración en la infraestructura del territorio.
Las evaluaciones oficiales contabilizaron más de 116.000 viviendas afectadas, así como daños en unas 600 instalaciones de salud, más de 2.000 centros educativos y cerca de 100.000 hectáreas agrícolas, además de comprometer tramos de las redes de transporte, telecomunicaciones, energía y acueductos.
Ante este panorama, el Estado cubano articula una doble estrategia de trabajo: atender la recuperación progresiva de los daños dejados por Melissa y, simultáneamente, sostener la planificación preventiva frente a la variabilidad climática que impone El Niño. (Texto y Foto: Cubasí)
