Los médicos cubanos contra la pandemia del cerco imperialista

La Habana, 26 may.- La colaboración médica cubana, iniciada el 23 de mayo de 1963 con el envío de la primera brigada a Argelia, celebra 63 años como un pilar fundamental en la lucha por la salud global.

Hoy los galenos de la mayor de las Antillas deben combatir otra pandemia, la del Gobierno norteamericano que también persigue la ayuda solidaria hasta los lugares mas recónditos del planeta, donde se encuentran los médicos llevando, en su labor, esperanza y vida.

Según los datos del Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP), en más de seis décadas de colaboración se han desplegado más de 600 mil profesionales del sector en 165 países.

Esta asistencia ha realizado más de 17 millones de intervenciones quirúrgicas y atendido a más de dos mil 300 millones de personas, consolidando un modelo único de cooperación basado en el altruismo y la solidaridad entre los pueblos.

El último informe del MINSAP, de abril de 2025, indicaba que en esa fecha más de 24 mil colaboradores cubanos se mantenían activos en unas 56 naciones.

Sin embargo, esta cifra ha disminuido por la creciente presión de Estados Unidos contra los países que mantienen estas misiones.

Naciones como Honduras, Guyana, Guatemala, Bahamas y Jamaica han puesto fin a sus acuerdos, en el caso jamaiquino tras 50 años de cooperación ininterrumpida.

“Cuando el gobierno de EE. UU. insiste en manipular la labor solidaria y humanista de nuestros cooperantes, y amenaza a los Estados receptores, reiteramos nuestro compromiso de mantener nuestra cooperación médica”, aseveró recientemente el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

En 2014, cuando el mundo enfrentó la epidemia de ébola en África Occidental, Cuba respondió al llamado de la OMS y movilizó a 256 profesionales de la salud que atendieron a más de dos mil pacientes, gesto que hizo que la brigada médica internacional se ganará, una vez más, el respeto mundial.

Durante la pandemia de COVID-19, Cuba desplegó brigadas en 42 países, incluyendo la región de Lombardía, en Italia, entonces uno de los epicentros más críticos del coronavirus.

La mayor de las Antillas no busca guerra ni injerencia, su vocación es ayudar al mundo con los recursos humanos que formó la Revolución, la misma que hoy cuenta con más de nueve médicos por cada mil habitantes, una de las tasas más altas del planeta. (Texto y foto: ACN)

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